Las luchas sociales no han perdido fuerza, me atrevería a decir, que han incrementado su alcance. Una lucha social que se dirige a lograr equidad.

El Medio Ambiente ha sido objeto de protestas, para su protección, es aquí dónde nos encontramos varios problemas, desde la inconciencia e ignorancia, hasta la violencia y muerte.

Cabe mencionar que el activismo ambiental se enfrenta con graves problemas que también nos muestran la catastrófica realidad de los grupos vulnerables y la impunidad que fractura a México.

La organización internacional Front Line Defenders informó que durante el 2019 en México, fueron asesinados 24 activistas de los cuales 80% se dedicaban a la protección del medio ambiente. De la misma manera, la Organización No Gubernamental hizo de conocimiento que la construcción de megaproyectos son un factor determinante en las muertes de los ambientalistas.

En el mismo tenor de ideas, Gustavo Sánchez, director de la Red Mexicana de Organizaciones Campesinas Forestales (MOCAF) en 2018, informó que el 80% de las agresiones son a indígenas y, que en caso de Oaxaca, Puebla y Michoacán, el 100% de los agredidos son indígenas.

En México, muchos de los activistas conocen a lo que se enfrentan y buscan lograr combatir la gran apatía que se presenta sobre el tema. Es así como Global Witness, considera a México el cuarto y sexto país más peligroso para los defensores ambientales en 2018 y 2019, respectivamente. La cifras fueron 14 asesinatos de ambientalistas.

México es un país rico por la variedad de ecosistemas que presenta, nuestra riqueza cultural y natural no puede ser agredida. Si se levanta la voz cuando se agrede un monumento de piedra trabajada, levantemos la voz cuando se esta agrediendo el patrimonio común de la humanidad: el entorno natural, la diversidad biológica y, la fauna y flora del planeta.

Sin la tierra no hay humanidad.

Por:  Ameyalli Amador

Abogada y politóloga egresada del Tecnológico de Monterrey, con especial enfoque a temas de equidad, bienestar y derechos humanos. Se ha desempeñado como asistente de investigación en materia de Estado de Derecho, ética y violencia de género, con especial interés en protección de grupos vulnerables y de descubrimiento de las nuevas vertientes del derecho cibernético. Busca la activa de distintas disciplinas para generar políticas de bienestar. En la actualidad tiene en desarrollo estudios sobre la pobreza, el género y la tecnología como un posible factor de riesgo en la violencia de género.