Sin duda el 2020 que casi termina se puede calificar con adjetivos varios.

Año de retos, de superar obstáculos, de aprendizaje, de pandemia, etc…

Un año lleno, eso sí, de muerte y de dolor.

Y que le cuento, este 2021 viene igual, y si este agónico 2020 no aprendimos a aceptar que nuestras vidas ya nunca serán las mismas, estaremos repitiendo errores que nos costaron vidas.

Cifras no oficiales (o sea cifras que existen y se manejan por las autoridades, pero que no las dicen, solo se comentan en lo oscurito) indican alrededor de 2 millones de contagiados y más de 200 mil muertos mexicanos por coronavirus hasta el momento.

Gran parte de la responsabilidad de esas muertes es CULPA, si así con mayúsculas, del gobierno federal encabezado por el actual mandatario, o sea culpa de LOPES, sí así lopes.

Y es que por más que quieran tanto él, el rey chiquito, su familia, sus huestes y seguidores y los que se benefician económicamente de su actuar, sembrar la idea de que son las personas que no se cuidan las responsables de su propia muerte.

Debemos recordar que fue a él, a lopes, a quién por voluntad popular se le confió el uso de los recursos federales para el mejoramiento de las condiciones de todos los habitantes de este país.

Y que el usar estos recursos para proteger la vida de los mexicanos es una de las acciones que están contempladas en este ejercicio democrático.

Pero tal parece que lopes, piensa que el cargo conferido junto con el poder de decisión que conlleva, le fue adjudicado para la venganza personal.

Olvida el rey chiquito, que este país no lo componen solo los 30 millones que votaron por él, sino también 90 millones más que no lo hicieron, 90 millones que no estamos de acuerdo en su actuar tan miserable ante la tragedia, en su estrategia de sacar el bulto y echar culpas.

Se le olvida que llegó al poder porque millones de ciudadanos cansados de la corrupción familiar, de los malos manejos del dinero público, de la represión estatal y los asesinatos impunes, de las injusticias y de la burla del estado hacia los ciudadanos, creyeron en sus promesas y le otorgaron el beneficio de la duda.

Y digo se le olvida porque piensa que el pueblo mexicano es pendejo y no se da cuenta de “su familiares” beneficiados por el estado con contratos directos, de las bolsas de dinero de sus antiguos aliados como los Bejarano, los Padierna y los Imaz, y sus aliados de toda la vida como su “hermanito de la caridad Pío primero de obrador”.

Piensa que en su “Pejelandia” la patria que seguramente se imagina, todos los pobres serán felices aceptando su pobreza, su miseria y dadivas para mal comer a cambio de sus votos.

Se le olvida que México no es Venezuela, con todo lo que les duela a quienes les duela, y que 30 millones no son todos los mexicanos.

Y si el 2021 será el año de la aceptación, en el que muchos tendrán que aceptar que se equivocaron, que la cagaron pues, al votar por el odio y la venganza, y que en ese camino, dañaron irremediablemente al país y a sí mismos.

2021 es el año en el que lopes tendrá que aceptar que ni tiene todas las respuestas ni todo lo que hace está bien, que es humano (más de lo que quiera) y que si quiere de verdad dejar un mejor legado que sus antecesores en el cargo, deberá hacer las cosas diferentes y no solo decirlas.

Porque si no, 2021 será el año que los millones que no votamos por él y los millones que de arrepentidos, le daremos a través del voto un advertencia de su futuro a él y a los suyos.

Por: Netzahualcoyotl Paredes

Periodista, Fotógrafo, Gamer, Lector y Cinéfilo.
Presente en medios de comunicación desde el siglo pasado.
Ganador del Premio México de Periodismo en 2015.
Siempre busco pero no encuentro…