El director palestino-israelí Alex Bakri se muestra muy crítico con la sociedad "abiertamente racista" de Israel en una entrevista con EFE en Ginebra, ciudad a la que viajó para presentar en el festival Black Movie su documental "Habibi Hussein". "Ahora se ven con la legitimidad para ser abiertamente racistas y ejercer su superioridad", denuncia el realizador, quien como ciudadano palestino de Israel ha podido ver de cerca el impacto de la guerra en Gaza en la sociedad del país. EFE/ Alicia Hegar
El director palestino-israelí Alex Bakri se muestra muy crítico con la sociedad «abiertamente racista» de Israel en una entrevista con EFE en Ginebra, ciudad a la que viajó para presentar en el festival Black Movie su documental «Habibi Hussein».
«Ahora se ven con la legitimidad para ser abiertamente racistas y ejercer su superioridad», denuncia el realizador, quien como ciudadano palestino de Israel ha podido ver de cerca el impacto de la guerra en Gaza en la sociedad del país.
Su documental, primero que dirige, ha formado parte de la programación del festival de cine independiente Black Movie que se ha celebrado en Ginebra del 16 al 25 de enero, y narra el conflicto entre un proyectista palestino, Hussein, y la ONG alemana que quiere restaurar el Cine Jenin, donde Hussein ha trabajado más de 40 años.
La sala de cine «representa a Palestina, si lo llevas a lo micro. Hussein es el palestino y la ONG es la intervención extranjera, y luego está la lucha sobre quién proyecta, eso para mí es una simbología de quién consigue narrar y contar la historia», explicó.
La película, recuerda, surgió casi por casualidad. Bakri trabajaba con la ONG y se encargó de filmar todo el proceso de la reconstrucción para condensarlo en el largometraje «Cinema Jenin» (2011).
«Hussein entró y se acercó a mí, no sé por qué, quizás fue un acto de fe, y me pidió que fuese con él a la sala del proyector (…) así que empecé a seguirle, paralelamente al proyecto de la restauración», explicó.
Tras el primer documental, Bakri pidió a los productores el material donde aparecía Hussein: «Él aporta un elemento sensual a la historia, él es el antiguo proyeccionista, él crea la luz y es el que ha vivido en el cine durante tanto tiempo».
Un director palestino con ciudadanía israelí
Bakri, también actor, estudió en Tel-Aviv, ha trabajado con directores israelíes y ganó en 2021 el premio a mejor actor en los Premios Ophir, los «Oscar» de Israel.
Forma parte de lo que se conoce como «palestinos del 48»: aquellos que se quedaron en sus localidades, pasando a dominio israelí, durante la creación del Estado hebreo en 1948.
Aunque cuentan con la ciudadanía israelí, eso no les libra de la discriminación: «En cada lugar es una forma diferente de dominación israelí», explicó el director.
«Nuestros pueblos y ciudades no están desarrollados, no reciben la financiación adecuada, no tienen espacio para expandirse con el crecimiento de la población. (…) Tenemos ciudades que parecen campos de refugiados con edificios encima de otros», describió Bakri.
El impacto de la guerra en Gaza en el cine israelí
También su trabajo se ha visto afectado: «Antes no me importaba si recibía financiación del Estado israelí, ahora eso es un no rotundo».
Las posibilidades de cooperación con otros directores israelíes «se han reducido desde el genocidio en Gaza», confesó, porque, aunque considera que este colectivo «suele tender hacia la izquierda», necesita asegurarse que su posición es clara contra el sionismo y a favor de la causa palestina.
«La sociedad israelí es una sociedad muy militarizada (…) incluso si conoces gente que se ha vuelto antisionista, cuando eran jóvenes tuvieron que ir al ejército», explicó a EFE.
Bakri se mostró especialmente decepcionado con la falta de movilización del sector cinematográfico israelí tras la cancelación de la financiación de los Premios Ophir por parte del ministro de Cultura israelí, Miki Zohar.
«No puedes retratar a un soldado israelí de manera negativa… Hay muchos nuevos criterios que los directores israelíes tienen que obedecer y me pregunto por qué aceptarían voluntariamente restringir su propia expresión», se quejó Bakri.
El ministro de Cultura tomó esta decisión después de que «El Mar» (2025), una película sobre un niño palestino que nunca ha visto el mar, se llevara el máximo galardón el pasado año.
Precisamente, hace tan solo unos días, el ministro Zohar destacaba en su cuenta de X la «importancia» de su «reforma cinematográfica»: «Las dos películas israelíes nominadas al Oscar son contra Israel».