A 100 días del inicio del Mundial de fútbol, que se disputará del 11 de junio al 19 de julio, México acelera los preparativos para uno de los mayores eventos deportivos de su historia reciente, mientras enfrenta desafíos en materia de seguridad, infraestructura y servicios básicos bajo la atenta mirada internacional.
Con la cuenta regresiva en marcha, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, mostró el trofeo de la Copa del Mundo durante su conferencia matutina.
“Para los niños y niñas que ahorita están en la escuela, pero más tarde van a ver la mañanera por las redes sociales, pues les traemos la Copa”, expresó.
Contexto de seguridad
El panorama de seguridad ha cobrado relevancia tras recientes episodios de violencia vinculados al crimen organizado, intensificados después de un operativo militar en el que murió el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera Cervantes, alias ‘el Mencho’.
Tras estos hechos se registraron bloqueos y enfrentamientos en distintos estados, con al menos 25 soldados y 30 presuntos integrantes del crimen organizado muertos, según informes oficiales.
En las tres sedes mundialistas —Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey— persiste cierta percepción de riesgo en algunos sectores.
Sheinbaum ha reiterado que “no hay ningún riesgo” para asistentes y ha destacado la coordinación entre los tres niveles de gobierno, así como la colaboración y la “confianza” depositada por la FIFA.
México ha implementado un plan integral que contempla modernización de sistemas de videovigilancia, monitoreo en tiempo real, operativos conjuntos y tecnología antidrones para proteger estadios y zonas de alta concentración de aficionados.
Movilidad y tensiones sociales
El Gobierno informó que ha destinado 6.000 millones de pesos en el último año para fortalecer el transporte público en las sedes, incluyendo ampliaciones y modernización de sistemas de metro y movilidad urbana.
Especialistas advierten que la magnitud del evento representará un reto logístico inédito para la industria turística mexicana, tanto por el volumen de visitantes como por la necesidad de coordinación con Estados Unidos y Canadá, países que comparten la organización.
En la capital persisten problemas estructurales como el acceso desigual al agua potable. Además, han surgido protestas contra el sobreturismo y el encarecimiento de rentas y servicios en zonas céntricas, reflejando inquietudes sobre el impacto social de los grandes eventos, aunque también hay sectores que vislumbran oportunidades económicas.
A tres meses del partido inaugural, que la selección mexicana disputará ante Sudáfrica en el Estadio Azteca, el país afronta una prueba que trasciende lo deportivo: demostrar capacidad organizativa, estabilidad y calidad de servicios en un escenario global que pondrá a México bajo escrutinio internacional.