La tecnología se ha vuelto una gran arma en los últimos años. Los avances son impresionantes al punto de transformar la manera en que se ve la vida.  El uso de las nuevas tecnologías nos ha facilitado varias de las tareas del día a día, y la existencia de la pandemia no hizo más, que acrecentar la necesidad de estos dispositivos para asegurar la productividad.

Toda la información que tenemos en cuentas de redes sociales, correos o en la nube, tiene un registro en la red. Es decir, las búsquedas, los memes, las páginas que visitamos, las fotografías que subimos a la red, así como los lugares que visitamos y las cuentas con las que iniciamos sesión día a día, es información con la que se cuenta para crear patrones de comportamiento de cada individuo.

En 2016, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, aprobó una resolución para la “promoción, protección y el disfrute de los derechos humanos en Internet”. Esto quiere decir, que prohibir o impedir el acceso a Internet será considerado una violación de los derechos humanos. Se entiende que el uso del internet “facilita enormes oportunidades para la educación asequible e inclusiva a nivel mundial”.

El acceso al internet se relaciona de manera directa con derechos humanos como la libertad de expresión, acceso a la información, comunicación y educación, entre otros. Esta declaración se encuentra alineada a cumplir con los compromisos y principios de la Agenda 2030, dentro de su Declaración se afirma que la tecnología tiene “un gran potencial para acelerar el progreso humano”.

Las formas de ocupar las tecnologías de la información y comunicación para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, son solo un reflejo de las grandes acciones en las que la tecnología toma un papel fundamental. Lamentablemente, los medios digitales se han vuelto también una oportunidad para poder cometer delitos.

Qué es el ciberdelito? | Definición y ejemplos | Avast

Este panorama de delincuencia se ha tenido sobre la mesa desde hace tiempo. En el 13º Congreso sobre Prevención del Delito y Justicia Penal, se habla de los delitos cibernéticos como una forma emergente de la delincuencia transnacional y uno de los de más rápido crecimiento. Su avance es paralelo a los avances tecnológicos, en 2015 había un millón de víctimas al día por delitos cibernéticos.

Los autores de éstos delitos ya no requieren grandes habilidades o técnicas para ser una amenaza, de hecho, ni siquiera requieren estar materialmente en el mismo lugar de la víctima para poder cometer el hecho delictivo, por ello se refiere a la característica transnacional.

El delito cibernético existe en muchas formas, los relacionados con la identidad son los más populares. Como sabemos, mucha de nuestra información personal se encuentra en la red, existen distintos tipos de delitos cibernéticos, de los cuales phishing (engañar a los usuarios de Internet para que den sus datos personales), malware (software instalado involuntariamente que recoge información personal) y hacking (acceso ilegal a la computadora de alguien de forma remota), son los más populares para poder extraer la información que creemos segura en la web.

Ahora bien, con la interconexión de los servicios en línea, así como con el reciente crecimiento de empresas de compras en línea, los delincuentes tienden a utilizar estos métodos para robar información de tarjetas de crédito y dinero. En el mismo orden de ideas, el internet, ha dado paso a ser el lugar idóneo para realización de delitos como la pornografía infantil y material de abuso, entre otros.

Bajo este paradigma, la normatividad actual debe buscar llegar a la par de los problemas sociales. El primer paso, es identificar las implicaciones de un hecho de este tipo. Por ello, la ley Olimpia se vuelve un claro antecedente del uso de las normas jurídicas de manera especial para defender a víctimas de acoso.

Si bien, el avance en la aprobación de la ley Olimpia es grande, más significativo ha sido que se apliquen las normas. En 2019 varios estados aprobaron éstas reformas, y el primer caso en el que se procesa a un acosador sucedió meses después. Debemos de tomar en cuenta que la cifra negra continua dentro del 93%, es decir, que aproximadamente menos del 10% de los delitos que suceden en el país son denunciados o tienen iniciada una carpeta de investigación y de ellos el 90% queda en impunidad.

Por:  Ameyalli Amador

Abogada y politóloga egresada del Tecnológico de Monterrey, con especial enfoque a temas de equidad, bienestar y derechos humanos. Se ha desempeñado como asistente de investigación en materia de Estado de Derecho, ética y violencia de género, con especial interés en protección de grupos vulnerables y de descubrimiento de las nuevas vertientes del derecho cibernético. Busca la activa de distintas disciplinas para generar políticas de bienestar. En la actualidad tiene en desarrollo estudios sobre la pobreza, el género y la tecnología como un posible factor de riesgo en la violencia de género.