Hace millones de años algún ancestro de nuestra especie actual, quizás por error, asó un pedazo de un animal cazado y después lo comió, en ese momento nació una relación entre la humanidad y la carne que cada día se hace más fuerte.

Y es que la carne contiene proteínas de alta calidad además de todos los aminoácidos esenciales que no se encuentran en los vegetales, y minerales y vitaminas de elevada biodisponibilidad tales como B12 y Hierro, ¡una chulada de alimento que no!

La carne representa como ningún otro producto el progreso social, cultural y económico, y esto se puede observar al contrastar las cifras de consumo de carne en países en vías de desarrollo, pues son estos en los que se está incrementando la producción y el consumo de carne en la actualidad.

Este incremento ayuda a la nutrición de estos países pero daña el medio ambiente, pues la producción de carne es la responsable del 70% de la destrucción actual de la selva amazónica, su consumo de agua representa alrededor del 8% del agua total que consumimos, y de las tierras cultivadas cerca del 70% de la superficie está dedicada a la producción de carne, ya sea de forrajes o de pastoreo.

Hoy se produce más carne que nunca, y este crecimiento del consumo no está lejos de  terminar, pues según estimaciones de la FAO, se prevé un aumento del 70% en su consumo para el 2050 pues deberemos alimentar a cerca de 9600 millones de personas.

Y aunque hoy la producción se hace de maneras muy eficientes y, de manera industrial, es previsible que el daño que estamos haciendo al planeta es muy alto, por ello, desde hace décadas muchas compañías hacen esfuerzos para obtener un sustituto de este producto.

El reto no es sencillo, hemos intentado con combinaciones de vegetales, y no ha funcionado, ¡a la gente le gusta la carne pues!, y no hay manera de que dejen de comerla.

Pero y si no intentamos sustituirla, si mejor cambiamos la manera de producirla, que tal si solo la copiamos.

Esto ha sido lo que algunas compañías vienen intentando desde hace unos años.

Ahora parece que algunas lo han conseguido, pero a un precio muy alto, todavía.

Y es que el proceso no es ni barato ni sencillo, la carne cultivada se produce a partir de clonar las células vivas de un animal de consumo, ya sea res, pollo o cerdo, y alimentarlas en un ambiente controlado, hasta que alcancen el tamaño y la consistencia adecuada.

Por ejemplo: en el año 2013 se realizó la primera degustación pública de una hamburguesa hecha de carne cultivada a un costo de 330 mil dólares, por científicos de la universidad de Maastricht, un precio que nadie puede pagar por una hamburguesa, pero el costo bajará, ya se tienen las primeras estimaciones de producción comercial para el año 2020.

Pero el mayor obstáculo al que se enfrentan los investigadores no es el costo, es la aceptación de los consumidores, a las ya tradiciones teorías conspirativas de la manera en la se producen los alimentos, hay que sumarle el rechazo hacia todo lo “artificial” o no cultivado de manera natural.

Estamos ante la encrucijada de modificar nuestros hábitos de consumo para bien de todos, no solamente para lograr un mejor planeta, más limpio, con mayor responsabilidad en el uso de nuestros recursos naturales, sino también en mejorar el trato que les damos a nuestros animales de consumo.

El reto es grande, significa cambiar de manera radical uno de nuestros más tradicionales hábitos de consumo, de cambiar nuestro amor por la carne, la que quizás sea la responsable del desarrollo cerebral que nos llevó a la cima de las especies.

Ahora, es muy posible que algunas décadas nuestras reuniones familiares, nuestras fiestas, nuestros amados tacos, pozoles, birrias, barbacoas y demás rituales culturales que giran alrededor de este producto, se sigan realizando pero ahora con carne cultivada.

Y de la mano de estos rituales culturales, presenciemos el florecimiento de nuestro plantea y la disminución de la contaminación, y quizás si lo hacemos bien, por fin un freno a las afectaciones que hoy sufrimos a causa del cambio climático, y todo en beneficio de nosotros mismos y nuestras próximas generaciones.

El reto será atrevernos a probar.

¿Tú estarías dispuesto a probar un taco de carne asada, pastor, suadero o barbacoa con carne cultivada, producida en un laboratorio?

Por Netzahualcoyotl Paredes @NezaParedes