En un mes se cumplirán 6 años de la masacre de Ayotzinapa, uno de los episodios más trágicos de nuestra era reciente.

43 Jóvenes masacrados por el narco, en una operación comandada por el grupo delincuencial de “Guerreros Unidos” y apoyada por la polecía municipal de Iguala en el estado de Guerrero, encabezada por el Lopezobradorista Manuel Abarca, quién obtuvo su candidatura y apoyo del actual presidente de México Andrés Manuel Lopez Obrador y fue cobijado por los partidos PRD, PT y Movimiento Ciudadano.

Casi 6 años de una atrocidad poco vista en México, solo equiparable a las masacres ocurridas en guerras como las de Vietnam, Yugoslavia o la Segunda Guerra Mundial, una operación sistemática de desaparición de personas.

Y tal como ocurre en México, también de manera sistemática, una investigación empañada por la política, ya que grupos opositores al entonces presidente Peña Nieto se encargaron de impulsar una campaña de desinformación para culpar al gobierno de un acto realizado por delincuentes.

Digo, también el entonces preciso no era muy claridoso y no vio venir la bola de nieve que descarriló su proyecto de gobierno, porque eso fue para Peña Nieto el caso de Ayotzinapa, el fin de su proyecto y de su carrera.

Sin embargo y con todas sus limitaciones el estado trato de hacer su investigación, con ayuda de la agencia antidrogas de EEUU la DEA, reconstruyó, a partir de grabaciones de llamadas entre los de acá (Iguala) y los de allá (Chicago) donde estaban los Jefes de Guerreros Unidos, los acontecimientos que llevaron a la captura, tortura, asesinato y desaparición de los jóvenes, todos ellos provenientes de la Normal de Ayotzinapa en el mismo estado de Guerrero.

Pero la desagracia de unos es la suerte de otros, y quién mejor supo capitalizar ese suceso es el que ahora ostenta la chamba de presidente de México, quién se llenó la boca en campaña diciendo que les haría justicia las 43 familias afectadas por el Narco-gobierno del Lopezobradorista Manuel Abarca, quién datos aparte, estaba emparentado de manera directa con el Cártel de Guerreros unidos pues su esposa es hermana de tres reconocidos delincuentes e integrantes del mismo: Mario, Salomón y Alberto Pineda Villa.

Estos tres personajes entonces conocidos como los “Pinedas”, trabajaron primero para el “Cartel de Sinaloa”, después para el “Cartel de los Beltrán Leyva”, para después separarse y formar “Guerreros unidos” en el 2009 después de la muerte de Arturo Beltrán Leyva.

Pues bien, me dirá entonces, de todos modos la culpa es del entonces presidente, y estoy de acuerdo.

Es el Estado, cuya cabeza más visible es el presidente, el responsable, ya sea por acción o como en este caso por omisión.

La tardía respuesta de Peña Nieto y las irregularidades de la investigación provocaron que las versiones de que fue el Estado el perpetrador de la masacre corrieran como pólvora y cayeran en blandito en el ánimo de los ciudadanos, “el pueblo bueno” y ayudaran a apuntalar la tercera candidatura del actual preciso.

Pero además de ese efecto, MALO, malísimo para nuestro país (tener un presidente mediocre como pocos en esta nación), provoco uno mucho peor.

Y es que ahora mismo no importa que aún con fallas y deficiencias y con ayuda exterior se supiera que fue lo que pasó, como pasó y porque pasó.

Que después de una cuestionable investigación, y con participantes confesos, se logró detener a muchas personas relacionadas con los hechos, quienes entre narquillos de medio pelo, polecías municipales, narco presidentes municipales avalados por AMLO y “halcones” sumaron 111 personas.

De estos solo los polecías y el presidente municipal de Iguala, pertenecían al lado del estado, o del gobierno si quiere pues.

Pero como una de las líneas centrales de la trasformación de cuarta que se ahora se promueve es desacreditar, desprestigiar, descomponer, desaparecer, y acabar con todo lo hecho por las anteriores administraciones, pues de paso se llevan entre las patas (que es como hacen todo en la oficinota de ora) a las víctimas de este proceso.

Y así ahora, el expresidente municipal de Iguala, cuñado de quienes llevaron a cabo la masacre de los normalistas, principal responsable y jefe de jefes de la policía de Iguala, quienes detuvieron y entregaron a los jóvenes normalistas a los narquillos de medio pelo que los torturaron, asesinaron y desaparecieron, obtiene en estos días un amparo que le permite acercarse a obtener su libertad, gracias a su apoyo e invaluable participación en el encumbramiento del que ahora ocupa la oficinota.

Por ello en caso de Ayotzinapa podemos ver que…

Lo que son las cosas verdad, el cómplice mayor gana la oficinota, el menor se sacrifica unos años y después a gozar la vida, el despistado se la pela y se traga la culpa.

Y las victimas…

Ah pues esas que se chinguen paqué nacieron pobres y en provincia, solo sirven para lo que sirvieron.

Por: Netzahualcoyotl Paredes

Periodista, Fotógrafo, Gamer, Lector y Cinéfilo.
Presente en medios de comunicación desde el siglo pasado.
Ganador del Premio México de Periodismo en 2015.
Siempre busco pero no encuentro…