La creciente inseguridad en el estado de Jalisco ha obligado a diversos colectivos de búsqueda de personas desaparecidas a suspender temporalmente sus actividades de campo, tras el operativo militar en el que murió Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
La operación ocurrió el pasado 22 de febrero y desencadenó una ola de violencia en distintas zonas del estado, lo que ha generado un clima de riesgo para quienes participan en brigadas de búsqueda de personas desaparecidas.
En entrevista, Guadalupe Aguilar, fundadora del colectivo Familias Unidas por Nuestros Desaparecidos en Jalisco, explicó que la inseguridad ha impedido retomar las brigadas de búsqueda al menos hasta el próximo mes de abril.
La activista, quien busca a su hijo José Luis Arana, desaparecido desde 2011, señaló que antes del operativo los colectivos realizaban labores de búsqueda en hospitales, centros de rehabilitación, cárceles y otras instituciones, además de recorridos en campo para localizar posibles fosas clandestinas.
“Después del 22 de febrero nos prohibieron las búsquedas en campo porque no hay personal de la Guardia Nacional que pueda acompañarnos”, explicó Aguilar.
Para los colectivos de búsqueda, estas actividades son fundamentales ante la grave crisis de desapariciones que enfrenta el estado. En muchos casos, los grupos de familiares son quienes encabezan las investigaciones en predios donde existen indicios de restos humanos.
Según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, en México se han registrado 131.840 personas desaparecidas desde 1960. Jalisco encabeza la lista nacional con más de 16.000 casos, lo que lo convierte en la entidad con mayor número de desapariciones.
La situación ha generado especial preocupación en Guadalajara, capital del estado y una de las tres ciudades mexicanas que serán sede de la Copa Mundial de la FIFA 2026. Tras el operativo contra el líder del CJNG, las autoridades federales reforzaron la presencia de fuerzas de seguridad en la zona.
Sin embargo, integrantes de colectivos aseguran que aún existen riesgos importantes para realizar trabajos de búsqueda en campo.
Héctor Flores, integrante del colectivo Luz de Esperanza Desaparecidos Jalisco, explicó que existe preocupación por la falta de acompañamiento de fuerzas federales durante las brigadas.
“Estamos esperando que termine la planeación con la Comisión de Búsqueda en un predio de 10 hectáreas donde hace un mes encontramos restos. Nos preocupa que no nos acompañe la Guardia Nacional o la Secretaría de la Defensa”, indicó.
Ante este escenario, el colectivo decidió suspender durante dos semanas la colocación de cédulas de búsqueda en espacios públicos, una actividad habitual para difundir información sobre personas desaparecidas.
La decisión se tomó por temor a quedar atrapados en posibles enfrentamientos armados, como ocurrió el día del operativo contra Oseguera Cervantes, cuando se registraron bloqueos carreteros, quema de vehículos y enfrentamientos armados.
Según reportes oficiales, en ese operativo murieron 25 elementos de la Guardia Nacional y más de 30 integrantes del crimen organizado, lo que evidencia el nivel de violencia que se vive en algunas zonas del estado.
Para muchas familias, el riesgo de violencia se suma al dolor de la desaparición de sus seres queridos.
Arturo Ochoa, quien busca a sus hijos Carlos Arturo y Gustavo Ochoa Cabrales, desaparecidos en enero de 2023, explicó que los colectivos temen que la situación de inseguridad genere nuevas desapariciones o ataques contra quienes realizan estas labores.
“Los colectivos exigimos que nos acompañe la Guardia Nacional, porque es muy riesgoso salir a búsqueda de campo sin protección frente a la delincuencia organizada”, afirmó.
Mientras tanto, las agrupaciones han reforzado sus protocolos de seguridad y continúan con otras actividades, como la difusión de fichas de búsqueda en redes sociales y la vigilancia en instalaciones del Servicio Médico Forense, donde se realizan procesos de identificación de cuerpos.
Los colectivos insisten en que, pese a los riesgos, continuarán exigiendo condiciones de seguridad para retomar las búsquedas en campo, una tarea que consideran urgente frente a la crisis de desapariciones que enfrenta México.