Cuando los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley eb Estados Unidos necesitan lanzar una amplia red de información, recurren cada vez más a las inmensas bases de datos personales creados por las Big Tech. Bases de datos que, a través de dispositivos y servicios en línea, han capturado información de miles de millones de usuarios en todo el mundo.

Los datos compilados por Google, Apple, Facebook, Amazon y Microsoft han sido clave para obtener información sobre los usuarios por parte de las fuerzas del orden. Desde llamadas telefónicas, correos electrónicos, hasta historiales de compras y rutas de conducción, se han triplicado las solicitudes en Estados Unidos desde 2015. Además, la policía también es cada vez más inteligente a la vista de los criminales y borra cualquier rastro de investigación.

Por ejemplo, el Departamento de Justicia de Estados Unidos durante el gobierno de Donald Trump, buscó datos de Apple, Microsoft, Google sobre miembros del Congreso, asesores y reporteros de investigaciones de filtraciones. Cada investigación fue hecha por órdenes judiciales e impidió que tres de las empresas denominadas Big Tech informaran sus objetivos reales.

Solo en la primera mitad de 2020 (los datos más recientes disponibles) Apple, Google, Facebook y Microsoft juntos presentaron más de 112 mil solicitudes de datos de funcionarios locales, estatales y federales. Según el reporte, las compañías acordaron entregar algunos datos en el 85% de los casos. Facebook e Instagram (ambas plataformas de Mark Zuckerberg), juntas, representaron el mayor número de filtraciones de información.

Acceder a la información personal por parte del servicio de seguridad en Estados Unidos es más sencillo. Ello principalmente porque las personas han dejado su información privada en manos de los servicios de las Big Tech para ayudar a administrar sus vidas. Así lo explicó Cindy Cohn, directora ejecutiva de la Electronic Frontier Foundation, una organización sin fines de lucro dedicada a conservar los derechos de la libertad de expresión.

Para la policía no solo se ha vuelto más fácil rastrear información confidencial de cualquier usuario, sino que también puede ocultar con frecuencia sus solicitudes al obtener órdenes de mordaza de jueces. Esas órdenes impiden que las Big Tech notifiquen al objetivo de una citación u orden judicial del interés de las fuerzas del orden por obtener su información.

Apple compartió en 2018 datos de teléfonos y cuentas generados por dos miembros demócratas del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes. No obstante, los políticos no se enteraron hasta mayo de ese año, cuando expiraron las órdenes de mordaza. Microsoft también compartió datos sobre un asistente del Congreso y debió esperar más de dos años antes de decirle al usuario.

Brad Smith, presidente de Microsoft, exigió al Gobierno del presidente Joe Biden poner fin al uso excesivo de órdenes secretas de mordaza. «Los fiscales con demasiada frecuencia están explotando la tecnología para abusar de nuestras libertades fundamentales de ciudadanos», expresó.

Hoy en día, diversas compañías de tecnología señalan que se ven obligados a compartir datos privados de los usuarios bajo el concepto de «Sin contenido». Pero esta medida puede incluir información confidencial o detalles útiles como datos personales, credenciales, cuentas bancarias o más información sensible.

Casi todas las grandes empresas te tecnologías, desde Amazon hasta Airbnb o Uber tienen equipos responsables para publicar regularmente informes sobre cuánta información fue divulgada a través de sus plataformas. Aunque muchos afirman estar trabajando para restringir las solicitudes y mantener con mayor privacidad los datos sensibles de los usuarios, todavía existen muchas lagunas en la protección.