A lo largo de la historia hemos adoptado costumbres, tradiciones o códigos que han sido aceptados por la sociedad acerca de la manera en cómo “debe”   comportarse un hombre. Estas creencias que aprendimos con la familia, los amigos, en la escuela o en nuestra área de trabajo, generan  un patrón de conducta nocivo hacia la mujer. Por ejemplo: Existen roles masculinos sumamente rígidos en donde el varón es el proveedor económico del hogar, mientras que  la mujer es la encargada de las labores domésticas y del cuidado de los hijos, de forma desproporcional e inequitativa. Esto ocasiona que al hombre se le deslinde de la responsabilidad de dichas tareas, la cual tendría que ser compartida.

Por eso, es importante definir que es el machismo y cómo repercute negativamente al relacionarnos con nuestros semejantes e inclusive con uno mismo. Según el Instituto para el Desarrollo de Masculinidades Anti-Hegemónicas (a la cual está dedicada esta columna) lo define como “un conjunto de actitudes y rasgos socioculturales del hombre cuya finalidad, es la de producir, mantener y perpetuar la opresión y sumisión de la mujer en todos los niveles: sexual, procreativo, laboral y afectivo”.

Partiendo de esta definición, lo primero que se tendría que hacer es identificar qué actitudes y comportamientos agreden de cierta manera a la mujer. Posteriormente reconocer y asumir nuestra responsabilidad como varones en dichas acciones dañinas. Y por último tener disposición al cambio con nosotros mismos. El lograr realizar lo mencionado, no es una tarea fácil. Es un proceso que implica conciencia, sencillez y un compromiso constante para poder  trabajar en  aquellos privilegios, prejuicios y creencias que idealizamos a cerca de lo que es ser un “hombre de verdad”.

 La finalidad de esta organización es erradicar el machismo a través de las masculinidades positivas. Las cuales nos ayuda a comprender desde una postura antisexista, antihomofóbica y antirracista lo que significa realmente ser un hombre. Esto da como resultado a una masculinidad que fomenta una convivencia sana, amplia y diversa para poder romper aquellos estigmas que han perpetuado la violencia durante mucho tiempo, en cualquier esfera de nuestra sociedad.

Con la ayuda de expertos en masculinidades y feminismos, esta institución brinda asesoramiento a las empresas y organismos para fortalecer sus políticas sociales de igualdad e inclusión. Todo esto lo realiza mediante talleres, consultorías, conferencias y dinámicas de integración basados en un esquema llamado Círculo Virtuoso del Cambio. Este proyecto consta de siete puntos claves, que son observar, reconocer, comprender, comprometerse, transformar y evaluar los Arquetipos Masculinos. También  otra manera de conocer su trabajo, es en su página de Instagram llamada demachosahombres en donde te brindan información clara y dinámicas interactivas respecto a estos temas.

Para concluir,  y de manera personal, pude conocer a este instituto por recomendación de un gran amigo. Tiene un impacto positivo, cuando comienzas  a aplicar aquellas herramientas que nos brindan, nos permite crecer como personas, mejorar las relaciones con nuestro entorno e inspirar a las nuevas generaciones que nos anteceden. Por esta razón los invito a que conozcan y compartan, este proyecto, y verán cómo a través de la constancia podremos transformarnos en el hombre que todos queremos llegar a ser.

Por: Enrique Misael Garduño Pérez

Enrique Misael Garduño es egresado de la Licenciatura en Contaduría por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, actualmente se desempeña como auditor en la firma BHR XLNC MEMBER OF GLOBAL ubicada en la Ciudad de México. Todos en algún momento de nuestras vidas hemos reflexionado sobre los diversos problemas que afectan a nuestro país, que los origina y como poder  solucionarlos. Es por ello que Enrique a través de sus palabras busca reflejar las adversidades que millones de mexicanos viven y sufren en su día a día. Concientizar sobre la desigualdad social no es una tarea fácil, pero sin duda alguna esta lucha está encaminada en proteger a aquellos que se han quedado sin voz, a los que defendieron sus derechos y se los arrebataron de manera injusta y así poder ser esa luz que los guíe hacia una vida digna.