Tras casi un año de estar en pandemia hemos tenido que encontrar formas de adaptar nuestra vida diaria.

Este es el caso de quienes han tenido que adaptar su hogar en oficina. También ha sido el caso de miles de estudiantes y maestros quienes, con los recursos, han adaptado sus hogares en unos pequeños salones de clase y han sacado el programa educativo.

El trabajo en casa, ha significado una forma de poder continuar con el trabajo de manera normal frente a la pandemia.

Sin embargo, el estar a distancia hace que estemos menos conscientes del tiempo que estamos prestando para desarrollar dichas actividades.

Antes se cumplía con un horario específico en la oficina o la escuela y nuestro día laboral se daba por hecho. Sin embargo, ahora, frente a la incapacidad de poder cumplir horas específicas activas en la oficina, el trabajo ha ido en aumento. Como respuesta a esta explotación laboral a distancia es que hace hincapié en el derecho a la desconexión digital.

El Director de Operaciones de OCCMundial (Online Carreer Center) afirma que el derecho a la desconexión digital es el derecho que tienen los empleados a no contestar ninguna comunicación de trabajo fuera de su horario laboral, ya sea llamada, correos electrónicos, WhatsApp, etc.

La necesidad de desconexión, en este caso, se vuelve esencial para la salud mental de los trabajadores. El desarrollo de éste derecho es un parteaguas a las nuevas formas de apreciación de la salud mental.

La importancia ha llegado a tal grado que, conforme una encuesta realizada por la OCCMundial, seis de cada diez profesionistas mexicanos afirman que el principal beneficio que deberían brindar las empresas. Éste derecho se maneja como parte del salario emocional, es decir, que no tengan que responder a llamadas o mensajes relacionados con el trabajo fuera de horarios laborales.

Esperemos a ver qué más se desarrolla en torno al tema, sin embargo, es bueno conocer nuestros derechos.

Por:  Ameyalli Amador

Abogada y politóloga egresada del Tecnológico de Monterrey, con especial enfoque a temas de equidad, bienestar y derechos humanos. Se ha desempeñado como asistente de investigación en materia de Estado de Derecho, ética y violencia de género, con especial interés en protección de grupos vulnerables y de descubrimiento de las nuevas vertientes del derecho cibernético. Busca la activa de distintas disciplinas para generar políticas de bienestar. En la actualidad tiene en desarrollo estudios sobre la pobreza, el género y la tecnología como un posible factor de riesgo en la violencia de género.