Hace unos días sufrí la pérdida de una de mis personas favoritas en el mundo; y aunque, de alguna manera, siempre supe que cuando sucediera sería un momento difícil, jamás me imagine que el hecho de no poder llevar a cabo el ritual de despedida como solemos hacerlo, modificaría tanto mi proceso.

Como ya todos sabemos, hace exactamente un año nos dieron la noticia de que, oficialmente, iniciaba el confinamiento; lo que no sabíamos era lo mucho que algunos de los aspectos más importantes de nuestras rutinas y rituales se verían modificados.

Desgraciadamente la enfermedad de COVID-19 se ha llevado a muchos de nuestros seres más queridos, y también se ha llevado nuestra oportunidad de vivir el duelo de la manera en que estábamos acostumbrados.

El duelo es el proceso psicológico que se produce tras una pérdida, una ausencia, una muerte o un abandono. Es diferente para cada persona. Se pueden sufrir diferentes síntomas emocionales y físicos como: ansiedad, miedo, culpa, confusión, negación, depresión, tristeza, shock emocional, etc.

El dolor por la pérdida se puede experimentar no solo por la muerte, sino cada vez que en la vida tenemos una experiencia de interrupción definitiva de algo, de pérdida, de distancia que no podrá ser cubierta. La experiencia emocional de enfrentarse a la pérdida es lo que llamamos elaboración del duelo, que nos conduce a la necesidad de adaptación a una nueva situación.

El duelo se trata de una herida y, por tanto, requiere de un tiempo para su cicatrización.

En general se habla de que en el proceso de duelo se distinguen varias fases, escalones que hay que superar, aunque ello no significa que en todos los casos aparezcan todos. Éstos son:

Las fases del duelo pueden experimentare de forma espontánea y natural, es decir, sin poner intención voluntaria en realizarlo. La duración es muy variable, pero podríamos establecer de forma genérica que puede durar entre 2 meses y 2 años.

Existe otra forma de afrontar la pérdida de una relación, de una forma mucho más profunda y directa, a través de un tratamiento del duelo profesional, llevado a cabo por un psicoterapeuta especialista en terapia de duelo.

El proceso del duelo terapéutico consiste en la resolución de una relación, es decir en la realización de una serie de pasos que permitan resolver todos los temas pendientes que existen en una relación que se terminó.

Tanto si se trata de un duelo natural como de un duelo terapéutico el objetivo interno es elaborar la pérdida; y aunque tal vez por un tiempo no tengamos la oportunidad de retomar nuestros rituales, nada podrá quitarnos la posibilidad de vivir cada fase del duelo para alcanzar la resignación necesaria y poder continuar a pesar de la pérdida.

Por: Carmen Lizola

Egresada de la Universidad Panamericana. Licenciada en Psicología, especialista en Psicología Organizacional. Maestra en Alta Dirección por la Escuela Bancaria Comercial. Apasionada del funcionamiento de la psique y comportamiento humano. Experiencia en el ámbito de la psicología clínica y organizacional, enfocada en la creación de estrategias globales de intervención; intervenciones realizadas tanto en el ámbito público como privado, con especial enfoque en la gestión de capital humano. Amante de la naturaleza, los animales y el mar.