Desde finales de 2020, la vacunación contra la Covid-19 ha avanzado hasta alcanzar el 21.8% de la población mundial con al menos una dosis de alguna de las vacunas. Aunque esta cifra es esperanzadora, aún existe una brecha grande, con países con poco acceso a vacunas y con personas que aún dudan si vacunarse, en muchos casos debido a los efectos secundarios de la inmunización. No obstante, estos efectos secundarios podrían ser señal de la eficacia de las vacunas, según señalan varios estudios y voces expertas.

Algunos científicos temen un efecto adverso en la disposición de las personas para recibir las vacunas contra la Covid-19, debido a la cobertura excesiva de sus efectos secundarios en revistas y noticias. Sin embargo, los doctores Jonathan Sprent y Cecile King sugieren, es muy probable, aunque no probado, que los efectos secundarios de las vacunas contra sean un signo positivo de su eficacia.

En un comunicado de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia, los doctores explican que se trate de un subproducto de una breve ráfaga de interferón tipo I concomitante con una inducción de una respuesta inmunitaria eficaz. De esta forma, la fatiga y el dolor de cabeza deben verse como un preludio necesario para una respuesta inmune efectiva, aseguran.

Igualmente un estudio de la Universidad de Pensilvania mostró que las personas quienes reportaron efectos secundarios sistémicos, como fiebre, escalofríos y dolor de cabeza, podrían tener niveles algo más altos de anticuerpos. Otro estudio más grande de la vacuna de Pfizer mostró este mismo patrón en los pacientes más jóvenes.

No obstante, la falta de efectos secundarios tras recibir alguna de las vacunas no es motivo de preocupación, como sugieren algunos estudios. En el caso de las personas mayores, los receptores del sistema inmune responsables de los síntomas posteriores a la vacunación son menos funcionales, silenciando la respuesta más rápida a las vacunas. Sin embargo, otras partes de su sistema inmune responden más gradualmente a las vacunas al crear los tipos específicos de células necesarias para protegerse contra el coronavirus. Tal es el caso de las células B, responsables de los anticuerpos para atacar al virus, y las células T, encargadas de rastrear y destruir las células infectadas por el virus.

Aunque es importante conocer los efectos secundarios de las vacunas contra la Covid-19, muchas veces el exceso de cobertura en los medios puede tener un efecto negativo por la infodemia generada. En el caso de síntomas como fatiga, fiebre o dolor de cabeza pueden ser señales de la eficacia de la vacuna. En este contexto, los gobiernos deben esforzarse por hacer llegar la información de este tipo de estudios y expertos para garantizar que se alcance la inmunidad de grupo, promoviendo la confianza en las vacunas contra la Covid-19.