Si bien es un alivio para el país poder percibir temporada de lluvias luego de un calor muy fuerte alrededor de toda la República Mexicana, cabe mencionar que el gusto para algunos duro poco, puesto que trajo bastantes problemas en diferentes ámbitos.

Como es el caso de las diversas inundaciones, que aunque en su mayoría no fueron graves, hubo lugares en los que los niveles de agua ascendían lo suficiente como para impedir el tránsito a pie y en auto.

Así como también se ha visto la salida de agua por las tapas de coladeras o incluso se reportó que un autobús de transporte público se inundó considerablemente debido al nivel y fuerza de agua.

Y a pesar de ser un fenómeno meteorológico que se esperaba con altas expectativas, también ha resultado un poco dañino para la estructura vial en general, así como la sanitaria.

Muchos pobladores culpan de esto a la contaminación de las calles que genera una acumulación que posteriormente se convierte en lo que impide el paso del agua pluvial, sin embargo también hay que considerar más factores. Porque si bien es cierto que la basura de las calles es demasiada, también se debe tener en cuenta que en más de una ocasión las construcciones no se llevan a cabo en el lugar idóneo.

Cuando se debe realizar cualquier edificación se debe tener en cuenta el cauce del agua, puesto que en caso de lluvias extraordinarias y el afluente fuese demasiado se debe prever que no dañe la infraestructura. Sin embargo, no siempre se realiza de la manera adecuada o incluso no se toma en cuenta, por lo que las construcciones continúan sin inconvenientes, pero el problema se presenta cuando empiezan las lluvias y se empieza a acumular debido al mal diseño para el desemboque del agua.

Por eso no siempre que existan problemas con las aguas pluviales significa que sea basura, también puede ser que el agua encuentre cuales no fueron las construcciones más acertadas o incluso a los despistados que omitieron las posibles consecuencias de no ubicar de manera adecuada el cauce de salida del agua.