Para el Lopes de la oficinota de México el ser un auténtico disidente le llevo a conseguir sus objetivo de ser el preciso de México, que no.

Mejor ejemplo de tenacidad y claridad de objetivos no existe en la actualidad.

Por ello llama la atención que a partir de su experiencia, su ejemplo y sus resultados, le moleste que otros muchos intenten recorrer el camino de su éxito.

Y que peor aún, lo hagan a partir de disentir de él.

¿Pero cómo se atreven? Se cuestiona cada mañana, aquí el único capacitado para no estar de acuerdo soy yo, y no estoy de acuerdo en que no estén de acuerdo.

O sea que no quieren que le ganen con sus reglas, bueno de hecho no quiere que ni jueguen, por ello amenaza cada mañanera con llevarse su balón paque ya no haya partido.

Y es que, ¿no tenemos derecho los demás ciudadanos a disentir?

Disentir es quizás el primer acto revolucionario en la vida de una persona.

Y también el más democrático, político y claro en el acto de ser quienes somos.

También puede ser el primer signo de individualidad real, como no celebrar cuando un bebe rechaza algo de manera directa, estableciendo sus límites propios ante lo que quiere o no en su espacio.

Y acaso no nos regocijamos cuando una mascota o animal de compañía se muestra independiente y seguro al rechazar ciertas cosas, personas o actos.

No nos deja una sensación de empatía, puesto que reafirmamos que lo humano es disentir.

El sagrado derecho humano a no estar de acuerdo.

Nuestro primer círculo de defensa de nuestra individualidad, de lo verdaderamente nuestro, cualquiera que sea lo que nos define.

¿No tenemos todo el derecho a disentir?

Pues en este gobierno parece que no, basta poner una opinión diferente, un pensamiento contradictorio o apoyar una posición ideológica diferente a la oficial para que miles de personas, pagadas o no, se crean con el derecho a decidir sobre nuestra individualidad.

Somos lo que somos como humanidad por nuestra tozudez a la hora de elegir, por nuestra terquedad al defender nuestras decisiones y por nuestra empatía para defender a quienes piensan diferente.

No podríamos ser más mexicanos si no disentimos, cómo podríamos haber superado el siglo pasado si hubiéramos aceptado todo lo que nos pasó.

El mismo gobierno actual no estaría en la posición de poder que ostenta sin este derecho.

Para mí el derecho a disentir permite visualizar cosas que de otra forma no se verían, tener discusiones sobre actos que no se conocerían y traer al frente temas que ignoramos.

Venga pues desde aquí un abrazo solidario a los disidentes de cualquier facción, ya sea periodística, política, económica, social y familiar, quienes rechazan algo que dañe la congruencia de su vida.

Porque se puede ser de mole o de dulce o de los dos, lo que no se puede es aceptar lo que no se quiere.

Un abrazo, felicitación y apoyo a toda la comunidad LGTB que celebra la XVLL marcha del orgullo LGTB de México este 27 de junio, de forma virtual por la maldita pandemia, y un abrazo también pero de manera muy especial a mis amig@s que hacen que mi espacio sea de muchos colores, pero sobre todo se llene aún más de amor y afecto, Gracias por estar.

Puedes acceder a ella desde este enlace: https://www.youtube.com/channel/UCXgEtkI4yury5etDXl1jV4A

Por: Netzahualcoyotl Paredes

Periodista, Fotógrafo, Gamer, Lector y Cinéfilo.
Presente en medios de comunicación desde el siglo pasado.
Ganador del Premio México de Periodismo en 2015.
Siempre busco pero no encuentro…