Trasformar indica cambiar algo de forma o aspecto sin alterar su esencia.

Por ello cuando el gobierno actual llegó al poder basado en la promesa de hacer un trasformación profunda en la manera de administrar la riqueza del país con un discurso que prometía un “cambio verdadero”, hubo quienes no le confiamos nuestro voto, porque sabíamos que una trasformación no es nada, es solo estética.

Le cuento, dos fueron las grandes promesas de este gobierno, erradicar la corrupción y privilegiar el desarrollo de los “pobres”.

Erradicar significa desaparecer totalmente “algo”, que no exista jamás y privilegiar es sustancialmente poner en un primer orden, darle prioridad, enfocarse primero.

Sin embargo las prioridades de este gobierno no han cambiado en relación con los anteriores, no hay ni siquiera un esbozo que nos indique que de verdad algo se está trasformando de fondo y no solo de forma.

Hace casi 60 años el PRI invento el clientelismo popular, mediante ayudas “simbólicas” a las comunidades, a los pobres del país, práctica que le ayudó a controlar gran parte del país, y evitar que comunidades enteras se unieran a los movimientos guerrilleros que nacieron para derrocarle.

Y es que el apoyo popular es la base de la legitimidad de un gobierno.

Claro que el gobierno actual tiene legitimidad, 30 millones de votos lo confirman, es más eso no se cuestiona, de que es legal es legal.

Tan legal como las apuestas de las vegas, esas en las que con la promesa de ganar las personas pierden más de lo que ganan, porque claro ¡la casa nunca pierde!

Pero ¿pos que hacemos?

Por lo pronto nada, quienes legítimamente confiaron en el gobierno actual no son culpables de nada, si acaso de votar por odio, pero ello tiene disculpa si los gobiernos anteriores no les hicieron justicia, pues nada perdían por probar otra manera diferente, o eso se creía quizás.

Lo que sí es imperdonable es la pleitesía, la sumisión, ser borreguil pues.

Porque una cosa es defender una causa con pruebas y la otra es hacerlo ciegamente.

Le explico, recuerde 2 grandes promesas, erradicar la corrupción y la pobreza.

La corrupción tiene muchas caras, pero es claro que sigue presente en todos los niveles de gobierno, desde los contratos sin licitación, la protección a familiares, amigos y aliados ante actos de corrupción tan claros como recibir dinero en efectivo para su “causa” defender estrategias erróneas tanto en la economía, la seguridad y la salud.

Atacar desde una posición de poder absoluto a personas que están en desacuerdo con sus actos, ojo… con sus actos, no con la visión romántica de su causa, porque claro ¡quién no va a estar a favor de la justicia social, la igualdad y el bienestar de todos!

Pero son los hechos los que nos definen, ¿no?

Hoy como país somos más pobres de lo que éramos en 2018, ya no tenemos ahorros para contingencias, producimos menos cine, menos cultura, menos bienes, menos servicios.

Gastamos menos en bienes y servicios.

¿No lo cree? consúltelo usted en la página oficial del INEGI. https://www.inegi.org.mx/temas/imcp/

La caída desde enero del 2019 hasta finales del 2020 es de casi 11 puntos porcentuales.

De nada han servido las enormes transferencias de dinero para los “pobres”.

Y no es que seamos pobres, México, a pesar de lopes, está entre las 15-16 primeras economías del mundo.

Pero hoy hay una real posibilidad de que al finalizar el sexenio de este gobierno muchas familias mexicanas transiten de una economía de clase media, a una de clase baja.

Millones de mexicanos que, quizás si o quizás no, votaron por este gobierno, pero que inexorablemente serán, contra su voluntad, más pobres de lo que son ahora.

Y para cambiar esa realidad hace falta más reflexión que emoción, más voluntad particular que confianza ciega, asumir quienes votaron por lopes, que cometieron un error que pueden corregir.

Digo, si quieren ¿no?…

Igual les gusta la yunta….

Por: Netzahualcoyotl Paredes

Periodista, Fotógrafo, Gamer, Lector y Cinéfilo.
Presente en medios de comunicación desde el siglo pasado.
Ganador del Premio México de Periodismo en 2015.
Siempre busco pero no encuentro…