Todo estado totalitario tiende a intentar formar en sus habitantes una uniformidad de pensamiento, una serie de ideas que formen una masa estructurada que parezca homogénea, y que obedezca una serie de instrucciones para “mejorar la calidad de vida de todos” siempre en contra de “aquellos que no quieren la igualdad y la justicia”

¿O sea que no existen los enemigos de 4ta?

Pues sí, si existen, o más bien existen personas que piensan diferente, que miran otra realidad, no la tuya ni la mía, y que creen, tienen todo el derecho a pensar, actuar, opinar y, comportase diferente.

La democracia imperfecta que tenemos hoy permite que las minorías tengan representación y que sus opiniones y derechos sean respetados.

Por ello la importancia de evitar el modelo de pensamiento único.

Ni una democracia es lo que quiere la mayoría, ni es justo ni equitativo.

Darle voz a las minorías es importante, ¿sino de que otra manera tendríamos hoy, lenguaje de señas en la televisión, rampas para discapacitados, y modelos incluyentes para los indígenas?

Sin embargo los pasos dados por el estado mexicano en esta “trasformación épica” son claramente encauzados hacia la destrucción de los derechos de las minorías y las necesidades de estas.

¿No lo creen así?

Sabían que el acceso al poder del que disfruta el actual presidente se gestó a partir de la inclusión de pequeños partidos y movimientos que comenzaron su lucha en los años 70, pero que su verdadero crecimiento llegó después del año 1991, tras la creación del Instituto Federal Electoral, el antiguo IFE, quién doto de poder real de representación a las minorías de este país, y delineó reglas más equitativas para todos.

Pero esto mismo puede servir a las nuevas minorías para trazar sus estrategias y poder regresar a gobernar este país, gracias también a los errores del actual presidente.

Ello pone en riesgo su modelo totalitario y dizque “justo con los pobres”

Si hablamos de verdadera equidad, justicia y democracia, lo correcto es que el estado saque las manos del INE, y deje que el proceso interno sea cuestión de ellos mismos.

A nosotros los ciudadanos nos corresponde defender las leyes que protegen estos órganos autónomos (o sea órganos que regulan y vigilan el actuar de los gobiernos) para que ningún presidente, tenga la tentación de ir haciendo una purga que le permita, ser juez y parte de un proceso electoral.

En las democracias siempre habrá una lucha por obtener la mayoría de los votos y consolidar proyectos de nación, una lucha para manejar el dinero del país con miras a realizar proyectos que beneficien a todos.

Eso es natural, incluso es natural cometer errores costosos, como estelas de luz y refinerías patito.

Lo que no se puede es pensar o tratar de pensar que solo unos tienen la razón y otros están equivocados en todo, y que a partir de este pensamiento primitivo, se quiera imponer un pensamiento único a toda la población.

Ni todos somos iguales, ni todos pensamos igual.

No me mal entienda, todos los ciudadanos debemos de contar con las mismas oportunidades, derechos y obligaciones para hacer de este un país, modelo.

Pero no somos iguales, vivimos en diferentes realidades, climas, culturas y zonas.

Por ello la importancia de darle voz a las minorías, aunque sean la oposición, ya que una verdadera democracia e igualdad se construye con la inclusión de todos en las decisiones importantes, no solo de la “mayoría” palabra que hoy se utiliza para aplastar los derechos de los que piensan diferente.

Por: Netzahualcoyotl Paredes

Periodista, Fotógrafo, Gamer, Lector y Cinéfilo.
Presente en medios de comunicación desde el siglo pasado.
Ganador del Premio México de Periodismo en 2015.
Siempre busco pero no encuentro…