Las prohibiciones por parte de los gobiernos tienen como objeto ayudar a la sana convivencia, mejorar el bienestar de las comunidades y proteger la salud de los ciudadanos, al menos así debería ser.

Y es que, no me lo tome a mal pero, en países que son propensos a tener funcionarios corruptos o población ignorante, muchas veces las prohibiciones son “cabildeadas” (o sea, negociadas en las Cámaras de Diputados y Senadores) por agentes de grandes empresas o transnacionales con el fin de sacar jugosos beneficios.

Le digo esto porque ya fue publicado en el Diario oficial de la Federación el Decreto por el cual se prohíbe el cultivo de Maíz Transgénico en nuestro país, y por el cual los pocos cultivos con fines experimentales que se encuentran deberán desaparecer para antes del 31 de Enero del 2024.

Esta noticia será cacareada seguramente por varios grupos defensores de lo “nuestro” y que sienten que el maíz modificado genéticamente atenta contra la soberanía alimentaria, cultural y política de nuestra nación.

Y muchos echaran las campanas al vuelo, imaginando que libraron una épica epopeya a favor de nuestra tierra, derrotando enemigos gigantescos cual molinos de viento de Don Quijote.

Pero ¿no le parece que deberíamos ser más suspicaces?

Preguntarnos ¿quién se beneficia de esta prohibición?

Y es que la máxima en cualquier investigación de corrupción siempre es: seguir el dinero.

Imagine que o mejor dicho “Supongamos Que”:

Usted es un país gran productor de Maíz, Transgénico y Mejorado Genéticamente, y que está dentro de los primeros productores mundiales de este producto.

¿A poco va aceptar así nomás que otro competidor, que además es su vecino, y que además le compra casi el 20% de su producción anual de maíz y el más del 9% de su producción de soya, obtenga la tecnología para ya no depender de usted y perder esas ventas de su producto?

¿Que estaría dispuesto a hacer para evitarlo?

Y es que el infantil argumento de que los transgénicos son dañinos para la salud humana, queda rebasado cuando los resultados demuestran que es más dañino usar insecticidas y herbicidas, cuyos componentes químicos si son absorbidos por las plantas y vegetales que consumimos, que las modificaciones hechas a los cultivos para no ser atacados por insectos.

Por ello suponer que alcanzaremos la soberanía alimentaria gracias a los métodos de cultivo tradicional, cuyos rendimientos alcanzan difícilmente las 6 u 8 toneladas por hectárea, mientras que con el uso de maíz mejorado genéticamente y tecnología de riego, y siembra en doble hilera, se alcanzan rendimientos de hasta 14 toneladas por hectárea es un paso hacia atrás en materia de productividad y eficiencia.

Y además, si usted es de los que cree que como no sembramos maíz transgénico no lo consumimos, déjeme bajarle de su nube, EEUU es el primer productor de maíz transgénico, y México compra grandes cantidades de ese maíz para alimentar su ganado y para hacer jarabe de fructuosa, que es utilizado en la industria alimentaria nacional.

Y esto se hace desde hace más de 20 años, o sea que, usted y todos los que usted conoce han consumido maíz transgénico desde hace más de 20 años de una manera u otra.

Y no veo personas con tres brazos o un aumento de muertes que puedan asociarse de manera directa con el consumo de este producto o al menos ningún estudio científico serio e incuestionable ha sido presentado y eso que el maíz transgénico tiene casi 30 años en el mercado.

Ya le digo, entonces de que le sirve a México prohibir algo que tiene el potencial de ayudar a miles de campesinos y productores de nuestro país a mejorar su economía y su bienestar.

¿Usted de veras cree que sembrando milpitas vamos a poder alimentar a los millones de mexicanos que vivimos en este territorio?

Le recomiendo investigar acerca de la revolución verde y de cómo la genética y el uso de esta tecnología ayudó a salvar de la muerte por hambre a millones de personas en la india y el continente africano, y que cree esa revolución se gestó en México, fue aquí donde nació la tecnología que ayudo a millones de personas.

Mientras veamos qué otra cosa se les ocurre prohibirnos para impedir que generemos mayor riqueza, en beneficio de quienes nos prohíben hacerlo por supupollo.

Por: Netzahualcoyotl Paredes

Periodista, Fotógrafo, Gamer, Lector y Cinéfilo.
Presente en medios de comunicación desde el siglo pasado.
Ganador del Premio México de Periodismo en 2015.
Siempre busco pero no encuentro…