La situación actual en el mundo coloca en una difícil posición a los estados, pero sobre todo a las democracias, pues se tiene la idea de que este tipo de administraciones son la respuesta a los males que dejaron las monarquías, sistemas de gobierno oligárquicas que privilegiaron la explotación de las personas y el enriquecimiento absurdo de los reyes y nobleza ¡la burguesía pues!

Sin embargo la democracia, que comenzó a partir de la revolución francesa y que se extendió por el mundo como la respuesta de la ciudadanía a los excesos de la burguesía y que, como sistema de gobierno no es perfecto y puede ser manipulado, experimenta hoy una suerte de mala fama, de olor a rancia, como que no es lo que las personas esperan y muchas se han decepcionado.

Cabe destacar que, como toda forma de organización de gobierno, la democracia es ante todo un sistema de participación ciudadana, y que bajo esta premisa, no significa que por sí misma resolverá los problemas a los que la humanidad se enfrenta.

Las continuas crisis políticas, económicas, militares, sociales y culturales nos demuestran que si bien el mundo en el que habitamos es diverso, complejo y multi-transversal, los intereses particulares de cada habitante son al mismo tiempo tan comunes; tener que comer, vestir, donde vivir, servicios básicos de agua, energía, salud, educación, internet. En resumen: estar seguro, cómodo y tener los elementos que le permitan desarrollar sus intereses y su potencial.

Cosas que no todos tenemos pero que deberíamos tener si aspiramos algún día a construir una sociedad incluyente, moderna y universal.

El problema con esto es que muchas personas se sienten defraudadas por la democracia participativa y han volteado la mirada hacia el populismo, el cual con base en un discurso de odio y visceralidad pretende ser la respuesta correcta a los males del mundo, fincando su cimientos en las dadivas y el clientelismo de los “pobres”.

La paradoja es que, para que el populismo llegue a un país es tan sencillo como prometer, pero al mismo tiempo mantener en el gobierno a los populistas cuesta dinero, y mantener su base social y de apoyo más aún. 

Y para generar dinero se necesita vender, lo que sea, petróleo, gas, minerales, productos secundarios y terciarios, en fin ser poderosos económicamente.

México es, a pesar de lopes, la economía 15 del mundo, si no le queda claro esto le explico, arriba de nosotros como generadores de riqueza solo están otras 14 naciones de las más de 190 que existen, las primera son por supuesto los EEUU junto con la Unión Europea, o sea nuestros vecinos y poco más de 27 países de Europa, luego los chinos, los japoneses, y curiosamente países de la UE como Alemania, Gran Bretaña ( aunque esta última ya no es parte de la UE) la India, Francia, Italia, Brasil, Canadá, Corea del Sur, Rusia, España y Australia.

¿No nota usted algo?

¿Dónde están todas las economías otrora “poderosas” de América, donde están Argentina, Cuba, Venezuela, Bolivia, Colombia? pero además ¿dónde está África? y ¿países como Suiza, Noruega, Suecia?

Pues bueno todas esas naciones de “primer mundo” generan menos riqueza que México, tienen menos habitantes y menos territorio.

¡Y pues claro, a mayor tamaño y mayor población pues más complicaciones para organizar!

¿Entonces qué hacemos?

Pues ya le digo, el reto es generar dinero, vender pues, y para vender se necesita producir que vender, y las actividades secundarias y terciarias son las que mejores ganancias dejan, dejemos de vender nuestros productos brutos y comencemos a transformarlos.

Y no pensemos que el señor de la oficinota nos resuelva la vida con “ayudas” porque ya no hay dinero para ello.

Lo bueno es que solo nos quedan 4 años de mediocridad presidencial.

Y que el sistema democrático nos permite corregir, como nuestros vecinos, los “errores” por los que de repente las personas votan.

El reto para el próximo presidente será sin duda levantar al país sin vender espejitos para los pobres, porque hasta estos tienen cerebro.

Por: Netzahualcoyotl Paredes

Periodista, Fotógrafo, Gamer, Lector y Cinéfilo.
Presente en medios de comunicación desde el siglo pasado.
Ganador del Premio México de Periodismo en 2015.
Siempre busco pero no encuentro…