En estas épocas en las que todos afortunada, o desafortunadamente, nos hemos visto en la necesidad de quedarnos en casa y modificar nuestra rutina he escuchado a algunos amigos y colegas comentar que por fin están teniendo oportunidad de “recuperar” las horas de sueño que en su vida cotidiana no pueden tomar precisamente debido a las rutinas saturadas y el exceso de actividades que cada uno tiene que hacer día a día.

            Primero que nada, me parece muy importante dejar en claro que las horas de sueño no se recuperan. El sueño tiene la función fisiológica de recuperar a nuestro cerebro después de haber realizado las actividades propias del día a día, por lo que claramente, es importante que el cerebro se recupere por completo (o lo más que pueda) antes de volver a iniciar una jornada, si este objetivo no se logra a causa de la falta de sueño y descanso tanto tu cerebro como tu cuerpo acumulan las consecuencias de esto y a pesar de lo que podamos pensar, el desgaste generado a nuestro cerebro después de una sola noche sin dormir es irreparable, y además, las consecuencias de esto no podremos observarlas sino hasta dentro de unos años, cuando por la edad y el desgaste propio de las mismas nuestros órganos comiencen a entrar en declive.

            Ahora que todos estamos pasando más tiempo en casa se vuelve fácil modificar nuestros patrones de sueño porque de cierta manera, sí tenemos más tiempo para descansar, tal vez nos estamos despertando más tarde y también nos cansamos menos durante el día, debido a esto, es posible que nos vayamos a dormir más tarde y lo veamos como “normal” por la rutina que estamos generando, sin embargo, podríamos en realidad estar desarrollando un trastorno del sueño.

            Los trastornos del sueño, la falta de descanso y patrones inadecuados de la conducta del sueño pueden, entre otras cosas, generar somnolencia diurna. Las consecuencias de la somnolencia diurna pueden ser muy diversas y pueden manifestarse desde incomodidad del afectado, trastornos del estado de ánimo, hasta accidentes graves a causa de la somnolencia excesiva.

            La escala de Epworth es una escala especialmente diseñada para evaluar la somnolencia diurna. Para contestarla la persona debe escoger el número más adecuado entre 0 y 3 para cada situación, donde cada número significa lo siguiente:

0: Nunca tengo sueño o bien la probabilidad de tener sueño es baja

1: Ligera probabilidad de tener sueño

2: Moderada probabilidad de tener sueño

3: Alta posibilidad de tener sueño

Y las situaciones a las que hay que contestar son las siguientes:

SituaciónProbabilidad de que se duerma
Sentado y leyendo 
Viendo la televisión 
Sentado, inactivo en un lugar público (cine, teatro, conferencia, etc) 
Como pasajero de un coche en un viaje de 1 hora sin paradas 
Estirado para descansar al mediodía cuando las circunstancias lo permiten 
Sentado y hablando con otra persona 
Sentado tranquilamente después de una comida sin alcohol 
En un coche, estando parado por el tráfico unos minutos (Ej: semáforo) 

Recuerda responder todas las preguntas

            Las puntuaciones son las siguientes:

  • Entre 0 y 6: no tiene somnolencia diurna, es normal
  • Entre 7 y 13: tiene ligera somnolencia diurna. Si aumenta o dura más de un año consulte al médico
  • Entre 14 y 19: tiene moderada somnolencia diurna. Consulte a su médico
  • Entre 20 y 24 años: su somnolencia diurna es grave. Consulte enseguida a su médico

Si tu puntaje quedó entre moderada y grave, consulta a tu médico. Recuerda: cuidarte tú es la mejor forma de cuidarnos a todos.

Por: Carmen Lizola