A muchos de nosotros nos pone “de nervios” cuando tenemos que atender cualquier situación fiscal con el SAT. Es algo normal, ya que a nadie le gustaría tener problemas con el Fisco. Desafortunadamente, algunos contribuyentes para evitar esa carga tributaria crean empresas fantasmas o compran facturas con tal de no pagar impuestos. Cuando se presentan este tipo de casos, escuchamos en las noticias o con algún conocido, las palabras “evasión” o “elusión fiscal”. Ambas definiciones pareciera que son sinónimos, pero no lo son. En la jerga mexicana, estos conceptos tienen significados diferentes.  La principal distinción es que  una es legal y la otra no. La primera tiene la intención de evadir sus obligaciones fiscales. Mientras que la segunda, aprovecha los “vacíos” que existen en las leyes para reducir el pago de sus contribuciones. 

De acuerdo con el Servicio de Administración Tributaria (SAT),  la“evasión fiscal es toda acción u omisión parcial o total, tendiente a eludir, reducir o retardar, el cumplimiento de la obligación tributaria”.  Un ejemplo son las operaciones simuladas. Los contribuyentes que emiten una factura sin que se realice la entrega del bien  se les conocen como “EFOS”.  Del otro lado, el contribuyente que recibe esa factura  para  disminuir el pago de ISR, se les llama “EDOS”. Es decir, la empresa A (EDOS), le “compra” material a la empresa B (EFOS) por un millón de pesos. Para la compañía A, el saldo de esa operación le ayuda a inflar sus gastos, disminuir sus utilidades y así pagar menos impuestos. Además, nunca se entregó el material, jamás hubo un contrato y el pago por ese comprobante nunca se llevó a cabo. En el caso de “B” son entidades que no tienen empleados y su domicilio fiscal está ubicado en un terreno baldío, casas abandonadas o simplemente no existe.

La evasión fiscal afecta a la economía de México. Las personas al realizar esta actividad limita al gobierno de recursos económicos para cubrir los gastos de educación, salud o infraestructura. En los últimos años este delito ha estado disminuyendo, gracias al esfuerzo de las autoridades fiscales para combatirlo. Se estima que el SAT ha recuperado cerca de 392 mil millones  de pesos de enero a noviembre de este año.  Una medida adoptada para detener esta situación está en el artículo 69-B del Código Fiscal de la Federación. Este precepto identifica en una “lista negra” a los contribuyentes que realizan operaciones con facturas falsas (la lista está en internet, los invito a que la consulten). Otra disposición está en el artículo 108 (del mismo Código), que menciona las sanciones y los actos que originan esta actividad ilícita. Sin embargo, con la nueva reforma 2020, si cometes defraudación fiscal, al mismo tiempo te están acreditando el delito de delincuencia organizada.

La “elusión fiscal” el SAT lo define como “cualquier  estrategia en el marco de la ley, que valiéndose de los vacíos en ella, evita cumplir con sus obligaciones fiscales”. Un caso en particular son las malas prácticas de las empresas “outsourcing”. En el sexenio de Enrique Peña Nieto, cuando se aprobaron estos servicios, existían “lagunas” en las leyes de ISR e IVA. Los contribuyentes al percatarse de eso, abusaron de esta figura para crear esquemas fraudulentos. Por ese motivo, podían eludir el pago de ISR, las cuotas del IMSS, y vulneraban los derechos de los trabajadores. Por ejemplo: registrabas a tus empleados con un salario menor, reducías sus prestaciones laborales, y en caso de un despido injustificado evitabas el pago de la indemnización.

Para poder contrarrestar este tipo de actividades de elusión, las autoridades tienen que  realizar cambios en nuestra legislación o crear reglas antiabuso para seguir evitando su práctica. Retomando el caso de las “outsourcing”, hubo cambios recientes en las leyes fiscales para poder solventar esos “vacíos legales”. Una de ellas es el aumento a las multas en caso de abusos de estas empresas. Otro ejemplo es que si contratas una compañía con servicios de outsourcing y violas los derechos de los trabajadores, serás responsable solidario de los empleados implicados.

Para concluir, existen diversas razones, por las cuales los contribuyentes evaden sus obligaciones fiscales. Una de ellas es la cultura tributaria que existe en nuestro país. La mayor parte de la población vive del comercio informal. Para los negocios que se encuentran en la formalidad, consideran que las tasas impositivas  en México son sumamente altas, pero realmente no lo son. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) considera que la tasa de ISR se encuentra entre la más baja en comparación con otros países. Otro factor es que nuestro sistema fiscal no es progresivo. Es mentira que las personas con mayores ingresos “pagan más”.  Además, los servicios públicos que nos brinda el Estado son ineficientes, porque las autoridades no destinan de forma adecuada los recursos  para  educación,  seguridad pública o salud. Entonces mientras no existan políticas fiscales que se adecuen a la realidad mexicana, este tipo de conductas seguirán prevaleciendo en el día a día de los contribuyentes que sostienen al país.

Por: Enrique Misael Garduño Pérez

Es egresado de la Licenciatura en Contaduría por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, actualmente se desempeña como auditor en la firma BHR ENW Group México S.C ubicada en la Ciudad de México. Todos en algún momento de nuestras vidas hemos reflexionado sobre los diversos problemas que afectan a nuestro país, que los origina y como poder  solucionarlos. Es por ello que Enrique a través de sus palabras busca reflejar las adversidades que millones de mexicanos viven y sufren en su día a día. Concientizar sobre la desigualdad social no es una tarea fácil, pero sin duda alguna esta lucha está encaminada en proteger a aquellos que se han quedado sin voz, a los que defendieron sus derechos y se los arrebataron de manera injusta y así poder ser esa luz que los guíe hacia una vida digna.