Esta semana celebramos a las mujeres que nos dieron la vida, y que son un gran referente sobre el amor incondicional.

Analizando la cultura mexicana, es interesante el peso y autoridad que las madres juegan en la vida de cada uno de nosotros.
Aprovechando esta situación, me gustaría traer a colación dos temas, relacionados con las fuertes mujeres que nos dan la vida.

Primero, un reconocimiento a esas madres que aunque ya no tengan a sus hijos, aunque estos les hayan sido arrebatados, no descansan hasta encontrarlos y buscar que esto no les pase a más madres. Sí, dentro de esta categoría se encuentran madres de las víctimas de feminicidio, desaparición forzada, secuestro, homicidio y todas aquellas que continúan luchando. Recordemos que, Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, presentó el informe sobre búsqueda e identificación de Personas Desaparecidas, en el que se destaca que, únicamente del primer semestre del 2020 se habían reportado 4,960 personas desaparecidas. Dejando un aproximado de, al menos 77,171 personas desaparecidas en México, con 90% de ellas posiblemente relacionadas con el crimen organizado.

Ahora, habría que tomar en cuenta la cifra negra, la cual en conformidad con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE, 2020), se estima que a nivel nacional en el 2019 se denunciaron un 11% de los delitos; y en un 69.1% de los casos se inició carpeta de investigación. Es decir, el 89% de los delitos que suceden en el país no son denunciados ante las autoridades. Entonces, imaginemos la cantidad de madres que quedan en espera de sus hijos, o viceversa.


En segundo tema, me gustaría retomar el tema de la maternidad en conciencia y el embarazo adolescente. En 2020, el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) presentó su informe sobre las “Consecuencias socioeconómicas del embarazo en adolescentes en México”. Dentro del informe se realiza un análisis amplio de la situación del embarazo adolescente en el Estado Mexicano. De primera mano, el embarazo adolescente cuesta a México el 0.27 por ciento de su PIB. Así mismo, el informe recuerda que prevenir que una niña o una adolescente se embarace es una cuestión de derechos humanos y es la llave para acceder a muchos otros derechos, como el derecho a la salud, a continuar estudiando, a tener mejores oportunidades laborales, entre otros.

Gabriela Rodríguez, directora del Consejo Nacional de Población, recuerda que parte de estos embarazos son forzados y son la consecuencia de la violencia de género, y necesitan políticas públicas específicas.

El ser madre no es un papel que venga en un manual, y claramente el esfuerzo y el amor de nuestras madres han dado grandes frutos, sin embargo, no hay que olvidar que, para asegurar el buen desarrollo de las siguientes generaciones, hay que buscar que la maternidad sea una decisión.

@ameyalliamador

Por:  Ameyalli Amador

Abogada y politóloga egresada del Tecnológico de Monterrey, con especial enfoque a temas de equidad, bienestar y derechos humanos. Se ha desempeñado como asistente de investigación en materia de Estado de Derecho, ética y violencia de género, con especial interés en protección de grupos vulnerables y de descubrimiento de las nuevas vertientes del derecho cibernético. Busca la activa de distintas disciplinas para generar políticas de bienestar. En la actualidad tiene en desarrollo estudios sobre la pobreza, el género y la tecnología como un posible factor de riesgo en la violencia de género.