Comer es una necesidad fisiológica, eso todos lo sabemos. Además, resulta que comer no solamente cubre necesidades básicas de nuestro cuerpo, sino que también para muchas personas puede resultar una fuente de placer. Sin embargo, eso no es todo lo que representa el acto de ingerir alimentos, para muchas personas está también muy relacionado con su control emocional y la capacidad que tienen de regular sus emociones.

Para entender este concepto tal vez sea más fácil preguntarnos, ¿tener hambre y ganas de comer, es lo mismo? Como seguramente te imaginaste, la respuesta es no, no son para nada lo mismo.

Como ya mencioné anteriormente, el hambre tiene que ver con la respuesta de nuestro cuerpo a una necesidad fisiológica; cuando sentimos hambre nuestro cuerpo nos está enviando señales de que necesita más nutrientes y energía para poder seguir funcionando adecuadamente.

Por otro lado, las ganas de comer son completamente otra historia. Muchas veces sentimos ganas de comer incluso cuando no tenemos hambre, ¿por qué? La respuesta es relativamente sencilla, no sientes ganas de comer por necesidad, sino por emoción.

Las emociones son probablemente uno de los aspectos más complicados que tenemos los seres humanos; éstas suelen ser definidas como “reacciones psicofisiológicas, que representan un modo de adaptación”. Es precisamente la parte de la adaptación la que nos interesa el día de hoy.

Aunque teóricamente las emociones nos ayudan a adaptarnos a la situación que estamos atravesando, cuando no tenemos un buen control emocional sucede exactamente lo contrario; nuestras emociones se “apoderan” de nosotros y ocasionan que nos sintamos completamente desadaptados y nos sea difícil lidiar con algunas cosas. Sin embargo, aceptar esta desadaptación no siempre es fácil y muchas personas prefieren sublimarlo sobre algo más; ejercicio, representar una emoción con otra (como cuando parece que alguien está enojado pero en realidad se siente triste), o bien, comer.

Uno de los síntomas más comunes cuando alguien está teniendo dificultades para procesar sus emociones y no lo está aceptando conscientemente es tener ganas de comer, con o sin hambre. El ingerir alimentos da a la persona una sensación de control de la situación que está perdiendo con la mala gestión de sus emociones.

Algo que puede ayudarte a identificar si estás comiendo por emoción o por hambre es ¿qué se te antoja comer? Cuando ingerimos alimentos para saciar nuestra necesidad fisiológica prácticamente cualquier cosa que nos aporte nutrientes es suficientemente buena; sin embargo, cuando se trata de comer por contención emocional no cualquier alimento es suficiente, es necesario que tengan una textura, sabor o cantidades específicas.

Si te has sentido identificado con esto, no te preocupes. Tu necesidad de comer por cuestiones emocionales muy probablemente viene de un proceso de condicionamiento previo, donde aprendiste que la comida puede ayudar a disminuir la intensidad de emociones poco agradables. Afortunadamente, esto puede corregirse, casi de manera fácil, con un trabajo de descondicionamiento; para que asocies la comida con lo que realmente es: una fuente de nutrientes para tu cuerpo (con el plus de que puede también ser deliciosa).

Darte cuenta de que tus hábitos no siempre son sanos, o sobre todo, de que no estás lidiando con tus emociones no siempre es una situación fácil de sobrellevar; acércate a tu terapeuta con estas inquietudes o considera que tal vez es un buen momento para iniciar psicoterapia y aprender a conocer tus patrones conductuales. Un último recordatorio: el cambio está en tus manos.

Por: Carmen Lizola

Egresada de la Universidad Panamericana. Licenciada en Psicología, especialista en Psicología Organizacional. Maestra en Alta Dirección por la Escuela Bancaria Comercial. Apasionada del funcionamiento de la psique y comportamiento humano. Experiencia en el ámbito de la psicología clínica y organizacional, enfocada en la creación de estrategias globales de intervención; intervenciones realizadas tanto en el ámbito público como privado, con especial enfoque en la gestión de capital humano. Amante de la naturaleza, los animales y el mar.