Un estudio publicado el 9 de mayo de 2022, reveló cómo una gran cantidad de padres tienen dudas sobre el uso de opioides y opiáceos en el tratamiento postoperatorio de sus hijos. La investigación, la cual pretende entender las percepciones parentales sobre el uso de narcóticos como farmacéuticos, se vincula con la crisis de opioides que enfrenta Estados Unidos desde la década de 1990.

A mediados de los 90 comenzaron a incrementarse las prescripciones de opioides y opiáceos en la comunidad médica estadounidense, lo que posteriormente potencializó la adicción de la población a estas sustancias. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), aproximadamente 500 mil personas han muerto entre 1999 y 2019 por sobredosis causadas por el consumo de opioides tanto recetados como ilícitos. Los fallecimientos causados por el abuso de este narcótico se han cuadruplicado desde 1999, con alrededor de 21-29 por ciento de los pacientes con receta administrándolo de forma inapropiada. De acuerdo con el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIH), esta es una crisis de salud pública que ha tenido consecuencias devastadoras en las comunidades de Estados Unidos.

Por esta razón, los padres y madres hoy en día no se sienten cómodos suministrando narcóticos de este tipo a sus hijos tras cirugías que implican un dolor moderado o severo. Esto es importante, pues gran parte de los procedimientos médicos requieren cortas estadías en el hospital, lo que termina por responsabilizar a los padres del control del dolor postoperatorio de los menores. La mayoría de los cuidadores se preocupan por el riesgo de adicción, consecuencia de la epidemia nacional de opioides, la cual afecta las percepciones del uso de narcóticos en tratamientos médicos.

«Dada la actual epidemia de opiáceos y el hecho de que los niños continúan recibiendo tratamiento insuficiente para el dolor después de las cirugías, es importante comprender las actitudes de los cuidadores hacia el uso de opiáceos posoperatorios«, explicó una de las autoras del estudio, Jessica R Levi. Agregó «comprender los puntos de vista de los cuidadores es esencial para que los cirujanos puedan aconsejar a los cuidadores y proporcionar un manejo adecuado del dolor posoperatorio en sus pacientes«. Para esta investigación fueron encuestados 301 cuidadores, de los cuales 45.2% conocían a alguien adicto a los narcóticos. De ellos, 29.9% admitieron sentir preocupación por el riesgo de adicción y 26.6% afirmaron sentir inquietud por las secuelas causadas por el uso de narcóticos.

La meta de estos tratamientos es reducir o eliminar el dolor y la incomodidad que los menores de edad puedan tener tras someterse a procedimientos médicos. Sin embargo, las experiencias y perspectivas de los cuidadores deben considerase a la hora de planear estrategias para el manejo del dolor postoperatorio en niños. Asimismo, no se debe de perder de vista la actual y latente crisis por opioides que continúa afectando a comunidades enteras en Estados Unidos.