Statista informó que solo en abril de 2020, alrededor de 4.570 millones de habitantes del mundo eran usuarios activos de Internet. Es, por así decirlo, al menos el 59% de la población mundial. Este crecimiento es posible debido al gran avance continuo de la tecnología; Sin embargo, junto con el desarrollo de Internet, se abrió una nueva perspectiva a los delitos cibernéticos.

Claramente una de las respuestas inmediatas va a lo referido a sistemas de seguridad. Por ello, es que, se crean las contraseñas, sin embargo, maneras para poder autenticar a los usuarios de distintas cuentas sigue siendo un continuó problema, principalmente para generar esta seguridad entre los mismos. Como una de las ramas a desarrollar nos encontramos con la Identificación Biométrica Remota, la cual consiste en la identificación de una persona mediante la evaluación de uno o más rasgos biológicos distintivos. Por ejemplo, hoy en día en nuestros teléfonos o computadoras podemos acceder con la necesidad de una huella digital o una exploración facial. Hay numerosos marcadores biométricos que se usan en diversas aplicaciones, como patrones de retina e iris, ondas de voz, geometría de la mano, geometría del lóbulo de la oreja e incluso ADN.

Biometría en el cuidado de la salud: Potenciando la identificación ...

La identificación biométrica remota se ha convertido en uno de los medios de seguridad más confiables para garantizar la autenticación de los usuarios. Esta tecnología se utilizó principalmente en situaciones de seguridad nacional, lo que llevó a ampliar los estudios y el desarrollo sobre el tema. La evolución de la tecnología, especialmente en el reconocimiento facial, hace que este avance científico esté disponible en dispositivos de uso diario, como los teléfonos inteligentes.

Justificar las circunstancias de uso del reconocimiento facial de la identificación biométrica remota va más allá. La seguridad es el factor principal que justifica su uso, pero la privacidad y los derechos fundamentales también corren riesgos. La identificación remota también significa vigilancia pública. Claramente, el reconocimiento facial diario que se usa en los teléfonos inteligentes no es el mismo que el que usan las agencias gubernamentales.

El uso de la identificación biométrica remota también significa que los derechos de privacidad pueden ser violados y pueden poner a las personas en alto riesgo. La posibilidad de prohibir el desarrollo de esta tecnología se basa en la implicación de la vigilancia involuntaria, inferida por el libre acceso a fuentes privadas y públicas para generar patrones físicos y de comportamiento de los individuos. Es decir, se utilizan datos de comportamiento en redes, de fotografías que se suben a la red, fotografías satelitales, e incluso vigilancia satelital por medio de los patrones de movimiento en las calles. Es por ello, que, la identificación biométrica remota se sabe como intrusiva.

Recuperar información de las características dinámicas y estéticas de cada individuo es un monitoreo y estudio continuo y perpetuo de esos patrones para crear una identificación masiva. La adquisición de información puede provenir de una variedad de fuentes, que pueden ser desconocidas para el individuo que se está estudiando. Si bien, las circunstancias en las que la información de las personas proviene, aún están sobre la mesa, la creencia de un consentimiento silencioso y el uso de la información para fines gubernamentales aún se debate.

Negar la existencia de información incluye un espacio en blanco de su destino. Los riesgos de las tecnologías de reconocimiento facial varían según su propósito. En general, el uso del Reconocimiento Facial, cuando los propósitos y cuando dicho uso está debidamente justificado, proporcionado y sujeto a salvaguardas adecuadas, tiene resultados exitosos y confiables. El reconocimiento facial de RBI es una ventaja tecnológica que genera fidelidad en los usuarios, en un mundo donde la seguridad debe garantizarse en todos los caminos que hoy en día están abiertos a posibles delitos graves.

Conocimientos generales: ¿Qué es la autenticación biométrica y los ...

La tecnología de identificación biométrica se convierte en un aliado, proporcionando patrones específicos que pueden conducir a un uso y control adecuados de las cuentas y la información que se envía, recupera y comparte en la web. El reconocimiento facial, así como otros medios de identificación biométrica remota, son enormemente confiables, debido a la proporción de aciertos científicos registrada.

Algunos inconvenientes que se pueden considerar son que, si los datos biométricos del usuario se ven comprometidos, un atacante puede utilizarlos posteriormente para suplantar a la persona a la que pertenece; y, a diferencia de las contraseñas, los datos biométricos no se pueden cambiar, por lo que una vez comprometidos, se vuelven inútiles como factor de autenticación.

Los datos biométricos no tienen la capacidad de cambiarse, pues, para ello tendríamos que alterar dichos patrones físicos únicos y especiales que nos identifican, el que estos datos se encuentren en riesgo podría implicar el perder la identidad. Estos datos son demasiado personales, crean prácticamente a cada individuo en la web.

El riesgo en ALTO. En el supuesto que nuestro teléfono con reconocimiento facial y huella pudiese haber sido desbloqueado, el tipo de información, si bien es delicada y personal, no se compara con el robo de datos de la retina ocular que están ligados con nuestros pasaportes y visas, pues, automáticamente, estos datos se ven comprometidos, y no le pueden garantizar a ninguna autoridad que realmente somos nosotros. Es decir, el robo de estos datos puede realmente dejarnos sin identidad para el mundo.

Como David Martin, de la Organización Europea de Consumidores, expuso «sería descuidado expandir el uso de esta tecnología hasta que todas las salvaguardas necesarias estén en su lugar». Las salvaguardas y las disposiciones legales para proteger los derechos fundamentales son necesarias para asegurar funcionamiento del Reconocimiento Facial y, para establecer circunstancias puntuales y delimitar una proporción justificada sobre el uso del Reconocimiento Facial de RBI. Esta ventaja tecnológica no se puede evitar ni retrasar, pero se puede regular.

Por:  Ameyalli Amador

Abogada y politóloga egresada del Tecnológico de Monterrey, con especial enfoque a temas de equidad, bienestar y derechos humanos. Se ha desempeñado como asistente de investigación en materia de Estado de Derecho, ética y violencia de género, con especial interés en protección de grupos vulnerables y de descubrimiento de las nuevas vertientes del derecho cibernético. Busca la activa de distintas disciplinas para generar políticas de bienestar. En la actualidad tiene en desarrollo estudios sobre la pobreza, el género y la tecnología como un posible factor de riesgo en la violencia de género.