Como medida para estimular la recuperación económica posterior al desarrollo de la pandemia, los bancos centrales en diversas partes del mundo inundaron de dinero barato el sistema financiero. Sin embargo, todo parece indicar que se empezarán a aplicar políticas monetarias más restrictivas tras los indicadores de inflación por encima de los objetivos de las instituciones encargadas de cuidar el valor de la moneda en los diferentes países.

Los activos del balance de la Reserva Federal (Fed), han crecido en más de 3 billones de dólares reportando un máximo histórico en el indicador. Lo anterior representa un 35% del PIB de Estados Unidos en comparación con menos del 4.5% PIB reportado hace 20 años. Esto después de la masiva compra de bonos del Tesoro y valores respaldados con hipotecas por más de 120 millones de dólares por mes en el afán de la Fed por abaratar el dinero, impulsar a las empresas y proteger a las familias ante la pandemia.

Dinero barato se refiere al dinero cuyo precio de préstamo se da a una tasa de interés muy baja e incita una mayor liquidez, que es la facilidad de gastar el dinero. Lo anterior ha sido una política desplegada por los bancos centrales y beneficiado directamente los mercados de valores. Así, la recuperación económica mundial ha sido impulsada por estímulos monetarios y alivios fiscales que parecen estar llegando a su fin al empezar a retirar la liquide de los mercados.

Esta acción de los bancos centrales de ir absorbiendo la extrema liquidez del dinero barato, se conoce como tapering y se refiere al proceso de frenar la economía para evitar su sobrecalentamiento (inflación). En este proceso se empieza a retirar las inyecciones de liquidez con una disminución paulatina de la compra de bonos en los mercados por parte de los Bancos Centrales. No obstante, el final del dinero barato podría traer fuertes consecuencias en los mercados financieros o en las paridades de tipo de cambio.

Vale recalcar que la inyección de liquidez en el mundo empezó con los anuncios del banco central más importante del mundo (Fed) de bajar las tasas de interés a un nivel cercano a cero y liberar la introducción de liquidez más abultada de la década. Así, tendremos que poner atención a los próximos anuncios de los bancos centrales en el mundo, donde podrían empezar el fin del dinero barato desplegado durante 2020 para enfrentar los estragos de la pandemia en la economía mundial.