Así tituló uno de sus libros Simón Wiesenthal, Arquitecto nacido en Ucrania en el siglo pasado que experimento en carne propia las atrocidades del nazismo.

Ser humano que al ser liberado del campo de concentración de Mauthausen-Gusen por el ejército norteamericano, encontró en la búsqueda de justicia un camino para volver a sentirse humano.

¿Y porque le cuento esto?

Porque la filosofía de Simón era precisamente eso que lee en el título.

Hacer justicia, no llevar a cabo una venganza.

Y es que el ciudadano Wiesenthal experimento después de su liberación otra suerte de violencia, la del olvido, pues los militares norteamericanos no entendían su necesidad de buscar a los responsables del genocidio.

¡Pensaban los militares norteamericanos que la liberación de un pueblo era el fin del trabajo!

¡Pero no para Simón!

El hizo suya la misión de encontrar a los responsables y de llevarlos ante los tribunales para ser castigados por sus crímenes.

Pero esa filosofía corre el riesgo de terminar.

Hoy, ante hechos de “justicia Social y popular” cabe destacar que una sociedad civilizada, debe garantizar la protección de todos los ciudadanos.

¡Incluso de aquellos que delinquen!

Y esto a cuenta de los diversos hechos de linchamientos y golpizas llevadas a cabo por “honestos ciudadanos” en contra de “presuntos delincuentes”

¿Es este camino?, el de la auto justicia y la violencia, ¿el mejor para transitar hacia una sociedad del nuevo siglo?

La lección histórica de buscar por todo el mundo a estos criminales y de llevarlos ante los tribunales para hacer justicia, que en caso de los genocidas nazis fue exitoso, debe ser un ejemplo que nos permita saber que, con la determinación y el esfuerzo adecuado de todos los involucrados, ¡si se puede hacer justicia!

¿Quiénes más que el pueblo hebreo, personas que fueron despojadas de todo lo que tenían, de su pasado, de su futuro, asesinadas en masa, sin más intención que desaparecerlas por ser diferentes, tenían razones para vengarse de sus asesinos?

Y como, en una lección de civismo, de civilidad y de confianza en las instituciones, determinaron hacer un juicio justo a sus victimarios.

Conviene en estas horas inciertas recordar no solo este capítulo de la historia, sino muchos otros en los que aquellos afectados por actos viles y delincuenciales, han decidido que sea la justica quien guie sus actos, y no la venganza.

A mí personalmente, me gustaría que mis nietos conocieran otro México, pero para ello sé que debo trabajar hoy en la construcción de ello.

Así sea garantizar los derechos y beneficios a los delincuentes.

Por: Netzahualcoyotl Paredes

Periodista, Fotógrafo, Gamer, Lector y Cinéfilo.
Presente en medios de comunicación desde el siglo pasado.
Ganador del Premio México de Periodismo en 2015.
Siempre busco pero no encuentro…