No todos afrontamos las pérdidas de la misma manera, para algunos estas situaciones pueden llegar a pasar prácticamente desapercibidas, mientras que para algunos otros una pérdida constituye un parteaguas en su vida, el momento en el que, literalmente, todo cambió.

Existen muchos tipos de pérdida que pueden generar un duelo, la pérdida de un trabajo, una pelea muy fuerte con un amigo cercano, perder la capacidad o habilidad de hacer cosas muy importantes, o la pérdida de un ser querido; en esta última nos enfocaremos el día de hoy.

Cuando sufres la pérdida de un ser muy cercano, es común que la persona se sienta imaginablemente abrumado, como si tuviera una tela oscura frente a sus ojos, que no le impide ver, pero sí hace mucho más difícil su camino y dificulta enormemente su capacidad de hacer las actividades de su vida cotidiana.

Aunque el tiempo es sabio y hace lo suyo para que ese velo poco a poco te permita ir mejorando tu visibilidad, esta tarea no siempre es fácil y tampoco se da de manera automática en todos nosotros. Acá te comparto algunas tareas importantes a realizar para lograr tener un duelo que realmente te ayude a procesar la pérdida y no impida tu visibilidad:

  • Tarea 1: Aceptar la realidad de la pérdida. Aceptar esta realidad supone no solo una aceptación cognitiva, sino también emocional. Rituales como los funerales ayudan a esta aceptación, aunque también puedes pensar y contestar las situaciones que rodearon a la pérdida, contestando cuestionamientos como “¿cuándo ocurrió?”, “¿dónde?”, “¿cómo fue que sucedió?”.
  • Tarea 2: Trabajar las emociones y el dolor de la pérdida. Es completamente normal que tu primer instinto ante esta situación sea querer evadir el intenso dolor que la pérdida provoca, sin embargo, ignorarle no le hace desaparecer; es muy importante permitirse sentir ese dolor plenamente, durante el tiempo que sea necesario, para poder asumir la pérdida de manera correcta y poder continuar a las siguientes etapas del duelo.
  • Tarea 3: Adaptarse a un medio en el que el fallecido está ausente. En ocasiones la pérdida de este ser querido significa también que nos veremos obligados a realizar funciones que antes no nos correspondían, lo cual también nos obliga a mirar de frente a esa situación dolorosa. Existen 3 áreas de adaptación principales en las cuales te puedes enfocar: 1) adaptaciones externas, 2) adaptaciones internas, 3) adaptaciones espirituales.
  • Tarea 4: Recolocar emocionalmente al fallecido y continuar. Muchas veces creemos que la mejor manera de afrontar la pérdida es pretender que el fallecido nunca formó parte de nosotros y continuar con nuestra vida, sin embargo, esta idea es irreal y ayuda muy poco a tu proceso. Mejor, intenta encontrar la manera de mantener al fallecido como parte de tu vida cotidiana, recordándole y llevándolo contigo, sin que impida tus actividades cotidianas.

Recuerda, que la idea nunca es que tengas que hacer todo esto solo y existen profesionales de la salud mental que están entrenados para hacer estas tareas junto contigo y llevarte de la mano.

Por: Carmen Lizola

Egresada de la Universidad Panamericana. Licenciada en Psicología, especialista en Psicología Organizacional. Maestra en Alta Dirección por la Escuela Bancaria Comercial. Apasionada del funcionamiento de la psique y comportamiento humano. Experiencia en el ámbito de la psicología clínica y organizacional, enfocada en la creación de estrategias globales de intervención; intervenciones realizadas tanto en el ámbito público como privado, con especial enfoque en la gestión de capital humano. Amante de la naturaleza, los animales y el mar.