La normalidad como la conocíamos ya se fue, nos dejó, y lo que es peor, ni nos avisó.

Ciertamente la crisis sanitaria que nos golpea afectara mucho las finanzas de los países, personas y empresas, quienes deberán realizar ajustes para tratar de retomar la “normalidad” de sus hábitos lo más pronto posible.

Pero eso no sucederá.

Y si usted se siente como novia de pueblo, tiene razón en sentirse así, porque difícilmente su vida y la de todos volverán lo de “antes”.

Y el COVID-tren también se lleva algo que nos va a afectar de manera seria los años que vienen, y no se trata de la economía, esa también pero este “algo” va a ser más costoso.

Son miles de proyectos económicos, científicos y sociales que ya no son prioridad para los seres humanos, proyectos emergentes para construir una mejor sociedad, realizar investigaciones medicas de enfermedades que no son el COVID, de proyectos sociales que apuntan a una mejor convivencia y desarrollo de los seres humanos.

Proyectos científicos que desarrollarían tecnología para ser aprovechada en espacios pequeños, como aviones, barcos y autobuses, cuando los espacios ahora deben ser mayores debido a la amenaza de salud.

Proyectos de energías renovables y ecológicas que con el petróleo barato ya no interesaran a los inversionistas.

Proyectos culturales porque, ¿a quién le importa la cultura si lo importante es gastar en sobrevivir?

A qué empresa farmacéutica le importarán todos los afectados por enfermedades raras, cuando pueden fabricar vacunas de COVID que todos compraran.

Para que gastar en desarrollar motores de combustión más eficientes o económicos, si millones de personas compraran automóviles para evitar el riesgo de contagio en el transporte público.

Para que invertir en bellas artes y en cultura y conocimiento, si lo que se necesitan para entretener a las masas son influencers y youtubers de bajo nivel académico y cultural.

Para que desarrollar emprendedores pensantes si tenemos “becarios” que nos apoyan incondicionalmente.

Porque el futuro ya no nos pinta como hace meses, el que viene será duro, difícil, costoso, en vidas y dinero.

Y costoso en proyectos que no sirvan para sobrevivir y apuntalar gobiernos, y no nada más aquí en México, también en EEUU, Europa, Asia y donde chingados se imagine.

Nos catafixiaron nuestro premio por una chingadera.

Así que si se siente robado y estafado por la vida, no es el único.

Pero, no todo está jodido…

Si usted es uno de esos emprendedores, económicos, sociales, científicos y culturales.

Atrévase a salir de su zona de confort y siga apostando por el cambio y la innovación.

Porque en unos años – espero que sean menos de dos-, cuando pase la pausa de esta pandemia, usted estará en la primera fila de la arrancada hacia el glorioso futuro que nos espera.

Pero por ahora solo nos toca resistir…