La cadena de eventos que se sucede en estas horas cambiara irremediablemente el ritmo y los procesos de producción de bienes y servicios que conocemos.

Para no ir más atrás fue en el Año 2001 cuando atestigüé por televisión la destrucción de las torres gemelas en directo,  el evento dura escasas 4 horas desde el choque del primer avión hasta la caída de la última torre.

Muchos de los jóvenes de ahora no lo vivieron ni lo identifican, pero ese día cambio el mundo que conocíamos los que ya vivíamos en él.

Claro que ha habido otros eventos que cambiaron el mundo, las guerras, la caída del muro de Berlín, la alternancia del poder, etc.

Pero para efectos inmediatos, la pandemia actual del Coronavirus es el evento que cambiara su mundo.

Recuerdas las películas, los videojuegos que muestran el fin del mundo,

Cuáles serán las repercusiones, bueno eso está por saberse, por lo pronto las económicas ya las sufren varios millones de personas alrededor del mundo.

Si bien es cierto que es importante estar sano, también es importante seguir vivo, y uno se puede morir de hambre también.

Por ello millones de personas salen a las calles todos los días, a ganarse el sustento, porque para ellos no hay mañana, no salir a trabajar es literal, dejar de comer, dejar de vivir.

Y no hay sistemas financieros en el mundo que puedan darles dinero a todas las personas, no existe tanta riqueza guardada en ningún banco, en ningún país.

 Y uno de los eslabones más afectados por el para económico será el campo, no nada más el mexicano sino el de todo el mundo.

Y todos los campesinos, jornaleros y productores de alimentos están arriesgando su vida en seguir trabajando y produciendo para que millones de mexicanos no muramos en pocos meses de hambre.

Porque no podemos dejar de producir comida, ellos no pueden dejar de trabajar, ninguna cadena de producción de alimentos puede hacerlo.

Si bien son las ciudades las que serán el foco de la epidemia actual, también la gente del campo está expuesta, y a diferencia de los centros urbanos, ellos no pueden simplemente dejar de trabajar.

Son ellos quienes riegan los cultivos, quienes alimentan a los animales de granja y al ganado que nos comemos.

Quienes procesan los alimentos que nos llegan a la ciudad.

Por ejemplo, puede imaginarse que pasaría si la mitad de los trabajadores de las granjas productoras de huevo y pollo de Jalisco son afectados, este estado representa el 55 % de lo que se consume en el país.

Y las granjas de cerdo y productoras de leches de Querétaro, la producción de nopal de la ciudad de México, el jitomate de Sinaloa, las verduras y hortalizas de Morelos, el maíz del valle central.

De que nos sirve estar guardados si no tendremos que comer.

Y como vamos a proteger a todos nuestros campesinos, ya sabemos que los institutos de salud de los estados no brillan por su eficiencia.

Un primer paso para ayudar a nuestro campo es comprar en mercados, fortalecer la cadena de suministros local, que el dinero llegue a nuestro campo, a nuestros campesinos.

Son ellos nuestros otros héroes, los olvidados por el gobierno.

No los olvidemos también nosotros.

Compra en mercados, compra local, y ayudemos al campo mexicano, de ello depende nuestra vida.