El Ministerio de Información y Cultura del Gobierno talibán ha cerrado varias entidades de defensa de los periodistas tras citar el propio descontento del sector, una justificación rechazada por organizaciones internacionales que ven en la medida un intento de desmantelar la libertad de prensa.
«La decisión se tomó después de recibir dichas denuncias y llevar a cabo una evaluación exhaustiva de las organizaciones que afirman apoyar a los trabajadores de los medios en todo el país», explicó a EFE Khabib Ghufran, portavoz del Ministerio de Información y Cultura talibán.
«Tras recibir reiteradas quejas de periodistas y medios de comunicación, el Ministerio llevó a cabo una evaluación integral de las organizaciones de apoyo», añadió.
Según el portavoz, la evaluación reveló una falta de profesionalidad que dañaba la credibilidad del país, además de detectar que muchas entidades existían solo sobre el papel.
Ante esta situación, el Ministerio decidió renovar las licencias de solo tres organizaciones a nivel nacional y revocar las de todas las restantes.
El portavoz defendió la medida asegurando que evitará el «mal uso de las credenciales de prensa y hará que las actividades del sector sean más efectivas y organizadas, garantizando así los derechos de los periodistas».
Amnistía Internacional (AI) denunció, en un comunicado publicado en X, que la revocación de licencias forma parte de una «campaña implacable de los talibanes para suprimir y desmantelar la libertad de prensa en el país».
La organización exigió a las autoridades de facto que reviertan la medida de inmediato y recordó que estos grupos, vitales para la formación y protección de los informadores, ya operaban bajo un clima de «intimidación, restricciones y asfixia financiera».
Frente al argumento ministerial de que la clausura busca profesionalizar el sector, la ONG advirtió que «estas medidas drásticas no harán a los medios más efectivos, sino que arrasarán con las últimas vías de apoyo y seguridad que les quedaban a los periodistas independientes».
«La decisión deja a los profesionales totalmente expuestos a un entorno severamente represivo», sentenció AI.
Esta medida se suma a otras ya impuestas por el Gobierno talibán, como la orden que en mayo exigió a los medios eliminar de sus canales de YouTube los vídeos publicados antes de 2021 que pudieran considerarse contrarios a los valores islámicos o a las tradiciones afganas.
La ONU ha alertado del «alarmante declive» de la libertad de prensa en Afganistán, agravado por la represión talibán y la crisis económica, en un contexto en el que el país figura entre los cinco peores del mundo en el índice global de libertad informativa de Reporteros Sin Fronteras.