Hace 60 años la práctica política era la demagogia, la retórica y la maiceada.

Esa fórmula permitió que el PRI amalgamara diferentes corrientes de pensamiento y cohesionara una fuerza que le permitió gobernar muchos decenios, demasiados.

Entonces, en el 68, miles de jóvenes insatisfechos salieron a las calles del mundo a reclamar por un nuevo modelo de hacer las cosas, a expresar sus molestias y frustraciones con un modelo político-social que no les incluía, o no incluía sus expectativas y anhelos.

Y Décadas después esos jóvenes ya adultos, formados en el calor de las masacres del  68 y del 71, de la época de las guerrillas y de los movimientos comunistas y socialistas, comenzaron a formar parte de la clase política mexicana.

Y comenzó una nueva era de hacer política, de hacer campaña, un nuevo modelo.

Lopez entiende bien ese nuevo modelo.

Ya no es sutil, ni decente, ya no se busca fingir, ya no es tiempo de buenos modales.

Por ello, acusa directamente, señala, grita, expone, exhibe, difama, miente y agrede de manera directa y cínica.

Basta mirar de manera pulcra sus acciones y sus dichos.

Acciones concretas, pocas, quizás la más significativa, lograr el pago de impuestos de alguna gran empresa, y nada más.

Ni se ha acabado la corrupción, ni los pobres son más felices, ni se ha vendido el avión, ni se ha acabado con el huachicol, ni hay más seguridad, ni es cierto nada de los eternos bla, bla, bla, de sus morningshows.

Dichos, pues los que quieran, los hay variados, desde el primer, “me canso ganso”, hasta el último, “ese organismo yo ni lo conocía”- Refiriéndose al CONAPRED, del que nombro a sus titular en meses pasados- donde muestra una capacidad extraordinaria para distraer.

Y digo distraer, porque esa es una de las características de la nueva manera de hacer política.

Hay que distraer, lograr que las personas se olviden que este es uno de los periodos más tristes de nuestro país, y mire que hemos tenido muchos momentos tristes.

Las crisis del 82, 88, 94,2006.

Los sismos de 88 y del 2017.

Los millones de feminicidios y la desigualdad genérica en nuestro Mexico desde hace más de 400 años.

La educación, la seguridad, la economía.

Y muchos pero muchos casos de presi tontos que nosotros mismos hemos elegido.

Otra característica es golpear directamente, acusar, gritar más fuerte, reventar el dialogo.

Recuerda alguna reunión vecinal, junta de padres de familia, junta de oficina para organizar algo, o simplemente tratar de dialogar con alguien que está equivocado.

Le invito a acordarse de cómo es eso.

Siempre está el que grita para tratar de ser la única voz, de mostrar mediante el grito y la descalificación que tiene razón y que tooooodos los demás están equivocados o mienten.

Lopez es el taxista del video que rompe la ventanilla del otro porque no acepta dialogar.

Es la lady pizza que agrede cuando le muestran su error.

Es Trump diciendo su veldá.

Representa una nueva generación de políticos, que mediante amenazas, gritos y confrontación convencerán a un pueblo inculto, de votar por ellos, porque son igual que ellos.

Así que no se sorprenda si el espectáculo de la política eleva su tono, pues esa es la ruta que millones de mexicanos quieren ver, sangre y circo, mientras les roban todo.

Y en medio millones de mexicanos que no queremos ese futuro para nuestro país, quienes seremos parte del enemigo.

Porque no importa si nunca votamos por el PRI ni el PAN, si queremos igualdad, respeto y oportunidades para todos.

Si no estamos de acuerdo en la forma somos lo peor de lo peor de México.

Por ello nunca mejor dicho “Lopez si es un peligro para México”, pero ustedes no están listos para esta conversación.

Por: Netzahualcoyotl Paredes

Periodista, Fotógrafo, Gamer, Lector y Cinéfilo.
Presente en medios de comunicación desde el siglo pasado.
Ganador del Premio México de Periodismo en 2015.
Siempre busco pero no encuentro…