México registró avances en la medición del Índice de Pérdida de Alimentos, indicador vinculado a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas, lo que lo posiciona como referente regional, informó la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
En un comunicado, el organismo destacó un ejercicio piloto que permite aproximar el cálculo del indicador con información estadística disponible de la Encuesta Nacional Agropecuaria (ENA) y estudios complementarios elaborados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
¿Qué mide el Índice de Pérdida de Alimentos?
El indicador 12.3.1.a forma parte del ODS 12, enfocado en producción y consumo responsables. Este índice mide las pérdidas de alimentos desde la etapa posterior a la cosecha hasta antes de la venta al consumidor final.
El objetivo es reducir el desperdicio y mejorar la eficiencia de los sistemas agroalimentarios.
La FAO explicó que el seguimiento del índice implica un proceso complejo, ya que requiere múltiples mediciones que contemplen distintos grupos de alimentos y etapas de la cadena productiva.
Resultados preliminares en México
El análisis se realizó con base en una canasta de 11 alimentos considerados esenciales para la seguridad alimentaria: maíz blanco, trigo, frijol, jitomate, cebolla, calabacita, aguacate, limón, naranja, plátano y manzana.
De acuerdo con los resultados preliminares, México registró una tasa aproximada de pérdida de alimentos de 9.31 %, con base en datos de la ENA 2019.
La FAO precisó que estas cifras no son oficiales, pero representan un primer paso hacia la construcción de una metodología nacional para el monitoreo del indicador.
Próximos pasos
Entre las recomendaciones del organismo se encuentra fortalecer las estimaciones basadas en la ENA, evaluar la calidad de los datos y considerar la incorporación de productos pecuarios en futuras mediciones.
Asimismo, se plantea analizar la viabilidad de generar el indicador con información del Censo Agropecuario 2022 y de la ENA 2025, lo que contribuiría al seguimiento de la Agenda 2030 en materia de sostenibilidad alimentaria.