Vivimos en la época de la confrontación, de la polarización, del yo contra ti y de aquellos contra nosotros.

Siglos de evolución social no nos han dado la capacidad de evitar los enfrentamientos por los recursos y el espacio natural.

Así, hemos desplazado millones de seres vivos de todos los lugares que hoy ocupamos, y solo aceptamos que aquellos que necesitamos para nuestra supervivencia estén cerca de nosotros.

Tenemos una conducta depredadora, que también trasladamos a lo social, la aplicamos a nuestros semejantes, a otras personas, que nos son ajenas, diferentes ya sea física o culturalmente.

Así, sufrimos de racismo, machismo, clasismo y otras conductas perniciosas para nuestro modelo de “Estado de Bienestar”.

Y las diversas crisis que estamos atravesando a nivel mundial, no ayudan a disminuir estas conductas.

Y ¿Por qué? porque la economía, la salud y la seguridad constituyen la base sobre la que la mayoría de las personas construyen su vida.

¿No lo cree?

Ninguna persona que le diga que son más importantes otros aspectos, algunos incluso espirituales, deja de lado la importancia de tener dinero para comprar comida y bienes, y usa este dinero para mantener su salud óptima, y claro necesita tener seguridad sobre sus bienes, dinero y también sobre su cuerpo, incluida su salud.

Por ello le recuerdo: Economía, Salud, Seguridad.

¿Y si alguna de estas vertientes se ve amenazada por otros?

Pues nada de ser mejor con los demás, nada de ser empáticos con las personas que son diferentes, nada de ayudar a la gente en desgracia, nada de nada.

¡Las tengo que destruir, desparecer, hay que evitar que estén cerca de mí, matar si es necesario!

Y el discurso desde el estado, es igual: ¡estás conmigo o contra mí!

Por ello se abandona a las personas de ciertos estados ante el crimen organizado, o que cree, que el estado federal no pudo ayudar a Guanajuato desde antes o no puede ayudar a Jalisco ahora.

Así la economía, ¡dinero pues!, provoca que quienes no lo tengan realicen delitos para obtenerlo, y quienes lo tienen, invierten en aislarse de quienes no lo tienen, y así unos y otros, desconfíen mutuamente entre sí.

¿Y si se trata de Salud?

Pues quienes tienen recursos buscaran ser los primeros en obtener paliativos y remedios para sus males, y quienes no los tengan, pues buscan otros modos de curarse y también de no enfermarse.

¿Y la seguridad?

Pues, como le explico.

Si usted cree que la policía, el ejército, y las agencias de investigación procuran la seguridad de todos, no lo siga creyendo.

Estas instancias procuran hacer que la convivencia entre ciudadanos sea lo más tersa posible, pero también evitan que los pobres anden en lugares que no les corresponden, es decir evitan que si usted vive en una colonia popular entre en una colonia de clase alta, a no ser que trabaje allí.

Y la manera más efectiva de lograrlo es a través del dinero.

Por ello los precios elevados en todo, viviendas, salud, comercios, restaurantes, hospitales, educación y demás “cosas de ricos que se le ocurran”

Pero ¿Por qué le hablo de esto?

Porque hoy además de estas separaciones físicas y culturales, también vivimos la batalla ideológica.

Y no les estamos enseñando a nuestros hij@s como tender puentes.

A escuchar y a ser empáticos.

A razonar los hechos, no las palabras.

Y sobre todo a entender que la raza humana es lo que es gracias al trabajo de millones de personas que anteponen sus intereses personales por el bien y el desarrollo común.

Por ello le pregunto, ¿A qué o quién beneficia más que México no pueda crecer en todos los aspectos señalados? Economía, salud, seguridad.

¿Qué países son los beneficiados de nuestra desgracia?

¿Quienes ganan dinero con nuestra pobreza? ¿Con nuestra mediocridad?

Y si su primera respuesta es EEUU, no esté tan seguro, mejor analice contra que países competimos por los beneficios que obtenemos, y quizás se sorprenda al encontrar “Amigos” en esta lista.

Por: Netzahualcoyotl Paredes

Periodista, Fotógrafo, Gamer, Lector y Cinéfilo.
Presente en medios de comunicación desde el siglo pasado.
Ganador del Premio México de Periodismo en 2015.
Siempre busco pero no encuentro…