Las epilepsias son enfermedades del sistema nervioso central y se manifiestan por crisis debidas a una disfunción temporal de las neuronas; el equilibrio entre las neuronas se altera y muchas células nerviosas sufren una descarga simultánea demasiado fuerte, ocasionando una crisis. Estas crisis pueden ser de distintos tipos, dependiendo de la zona(s) del cerebro involucrada.

Estas crisis son conocidas comúnmente como “convulsiones” y dependiendo del tipo de epilepsia, pueden tener distintas manifestaciones:

  • El paciente interrumpe bruscamente su actividad, permanece atrapado durante unos segundos, con una mirada fija o perdido; luego reanuda la actividad interrumpida.
  • Muestra por unos momentos contracciones musculares incontroladas.
  • De repente, cae en un estado de confusión y sus movimientos son incontrolados
  • Se cae, pierde el conocimiento, se pone rígido y luego tiene convulsiones en la cabeza y miembros.

¿Qué hacer ante una crisis de epilepsia?

Es frecuente que las crisis epilépticas te tomen por sorpresa y puedan agarrarte desprevenido, por lo que algunas cosas que puedes hacer para apoyar a quien está teniendo la crisis son:

  • Mantén la calma.
  • Transporta a la persona fuera de una zona peligrosa para evitar que se lastime.
  • Colócale un cojín o ropa debajo de la cabeza.
  • Facilítale la respiración aflojándole la ropa, especialmente alrededor del cuello.
  • Mira el reloj para saber la duración de su crisis.

Al final de las convulsiones:

  • Coloca a la persona en una posición de seguridad lateral (preferiblemente a la izquierda).
  • Libérale las vías respiratorias para la salida de saliva o vómito.
  • Quédese con la persona afectada mientras persista la confusión
  • Si es necesario, dale la oportunidad de descansar.

Una vez que pase la crisis, asegúrate que el paciente entre en contacto con su neurólogo y proporciónale todos los datos importantes de ésta, como pueden ser: tiempo de duración, tipo de movimientos (o falta de) durante la crisis y si detectase algún estímulo que la pudiera haber provocado.

Recuerda: existen profesionales altamente especializados para solucionar la situación, mantén la calma y acércate para que puedan orientarte.

Por: Carmen Lizola

Egresada de la Universidad Panamericana. Licenciada en Psicología, especialista en Psicología Organizacional. Maestra en Alta Dirección por la Escuela Bancaria Comercial. Apasionada del funcionamiento de la psique y comportamiento humano. Experiencia en el ámbito de la psicología clínica y organizacional, enfocada en la creación de estrategias globales de intervención; intervenciones realizadas tanto en el ámbito público como privado, con especial enfoque en la gestión de capital humano. Amante de la naturaleza, los animales y el mar.