Gracias a la constante lucha por parte de muchas mujeres, a lo largo de los años se ha podido alcanzar el reconocimiento a varios derechos. Sin embargo, mucho se ha hablado sobre la participación de las mujeres dentro de la perpetuación de las ideas misóginas que en la actualidad se buscan dirimir.

Si bien la concepción de esta hipótesis pudiese parecer contradictoria, no lo es en absoluto.  La existencia de mujeres misóginas, se convierte en un hecho que da una explicación a la perpetuación de las ideologías sociales que tienden al desprecio injustificado de la figura femenina en el día a día.

Así pues, en un mundo que lucha por la equidad, la presencia de mujeres misóginas se convierte en un problema, cuya raíz no se debe mas que a su propio entorno y las ideas sociales con las que hemos crecido.

Para poder comprender de manera profunda ésta hipótesis, es necesario definir la misoginia. El diccionario de Oxford define a la misoginia como la aversión a las mujeres o falta de confianza en ellas. En el mismo hilo de ideas, la Real Academia de la Lengua Española (RAE) entiende a la misoginia únicamente como la aversión a las mujeres.

Vivienne Parry, periodista científica y locutora británica, afirma que la misoginia masculina corre desenfrenada en la sociedad actual, pero la femenina puede ser todavía más tóxica. 

Entonces, la misoginia femenina es aún más frecuente hoy de lo que se pensaba. Casos de misoginia femenina se presentan día a día frente a nosotros. La situación puede expresarse en un ámbito como el laboral, cuando hay tan pocas mujeres en los niveles superiores, muchas de ellas usan todas las armas a su disposición para proteger su posición contra otras. Así, al igual que sus homólogos masculinos, las mujeres son impulsadas por el odio injustificado o el desprecio hacia las mujeres.

La psicóloga Loreto Vega, nos otorga una visión más común de la existencia de misoginia femenina al referir como ejemplo cuando una mujer decide rodearse de hombres por que con ellos se lleva mejor, lo que conlleva la intención de diferenciarse de su género, considerándolo inferior de alguna forma.

Por su parte, Berit Brogaard, neurocientífica de la Universidad de Miami, no solamente concuerda en la hipótesis de la existencia de mujeres misóginas sino que la estudia a tal profundidad que ha llegado da definir cuatro perfiles distintos de mujeres misóginas. (Me gustaría compartirles de manera más amplia el estudio de Brogaard que será objeto de la siguiente columna)

Al traer esta situación a la mesa de discusión se busca la reflexión de nuestros lectores, la deconstrucción, como se ha hecho mención varias veces, es uno de los medios por el que nosotros podemos generar una sociedad equitativa, y racional.

Si bien la misoginia masculina es mayormente conocida y altamente estudiada, la misoginia femenina se vuelve una gran barrera para lograr una perpetua sororidad.

Por:  Ameyalli Amador

Abogada y politóloga egresada del Tecnológico de Monterrey, con especial enfoque a temas de equidad, bienestar y derechos humanos. Se ha desempeñado como asistente de investigación en materia de Estado de Derecho, ética y violencia de género, con especial interés en protección de grupos vulnerables y de descubrimiento de las nuevas vertientes del derecho cibernético. Busca la activa de distintas disciplinas para generar políticas de bienestar. En la actualidad tiene en desarrollo estudios sobre la pobreza, el género y la tecnología como un posible factor de riesgo en la violencia de género.