El ver gente a nivel mundial unirse en una causa común es claramente asombroso. Saber que somos mayoría al compartir estas ideas nos da la fuerza. Cada país tiene su lucha, y con la globalización, ésta lucha, toma fuerza por medio de la unión del mundo. Una de sus claras ventajas es precisamente esa, la velocidad en que los datos son transmitidos y compartidos.

En este caso en especial, es interesante el impacto que el brutal acto racista ha tenido en el mundo. George Floyd se ha convertido en la principal imagen del movimiento. El problema de Estados Unidos con la discriminación racial está más que claro, pongámoslo en contexto, Ruby Bridges se convirtió en la primera niña negra en asistir a una escuela pública completamente de blancos, ella este año, a penas cumple 65 años. La situación en EUA no es igual a lo que pasaba hace poco más de 80 años, pero sigue siendo un problema. En lo personal, encuentro vigorizante que la gente se una en una misma voz.

La indignación es clara, George se convirtió en el estandarte que busca erradicar la discriminación racial. Es interesante, la esclavitud ya no existe y los derechos civiles son reconocidos. Legamente no existen limitaciones. El problema es la sociedad, sus prejuicios y costumbres.

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Sin embargo, vale la pena reflexionar sobre lo que pasa en el país. México es conocido por la diversidad cultural, por la existencia de poblaciones indígenas, siendo el reflejo de una extensa riqueza cultural. Pero qué sucede cuando, de aproximadamente 10 millones de mexicanos pertenecientes a pueblos indígenas, casi el 50% de ellos perciben que sus derechos son poco o nada respetados. ¿no es eso discriminación? Las poblaciones indígenas, nos dan esa gran riqueza natural que nos representa, y aún así, un 76.5% de ellos, perciben que las personas indígenas no son valoradas por la mayoría de la gente, esto conforme la Encuesta sobre Discriminación (Enadis) 2017.

Por otro lado, conforme Enadis 2017, veamos qué pasa con el color de piel, y cómo afecta estadísticamente al futuro y desarrollo de los mexicanos. Los tonos obscuros de piel en México, presentan un 33% de deserción escolar en nivel básico, es casi el doble comparado con el dato de los tonos claros, los cuales solo presentan un 18%. De igual forma, 6.3% de las personas de tonos claros son funcionarios, directores y jefes, comparado con el 2.8% de personas de tonos obscuros en la misma posición.

Conforme lo expresado enel Módulo de Movilidad Social Intergeneracional 2016de Inegi, el 63% de los mexicanos con tono de piel oscuro o intermedio, dijeron tener un menor ingreso, en tanto, el 63% de las las personas con tono de piel claro, consideró tener un mayor ingreso.

Causa curiosidad este comportamiento, porque muchos de nosotros reconocemos la sangre indígena que corre por nuestras venas, somos conscientes de la mezcla de “razas” que representamos. ¿Será acaso eso lo que nos limita para identificar la violencia y discriminación? O ¿será esto una justificación burda que nos prohíbe ver el problema?

En caso de ser la primera, me parece complejo poder agredir a los que son como nosotros, lo que conforme a la teoría del conflicto no es propio, usualmente se ataca al grupo que identificamos como los “otros”. En dado caso, reconocemos la mezcla de “razas” y terminamos brindándoles una jerarquía que culmina, agrediendo a los que, creemos, son menos como nosotros.

Si es el segundo caso, entonces estamos percibiendo el problema desde nuestro privilegio, incluso me atrevería a decir que nos comportamos de manera egoísta y algo narcisista, al subestimar que alguien tenga un problema más complejo de lo que nosotros hemos vivido.

Sea cual sea el caso, no estaría mal reflexionar. Ese prejuicio implícito que poseemos puede ser una de las principales causas de la discriminación que se ejerce día a día. ¿cuántos actos normalizados de discriminación hemos cometido?, ¿cuántas veces hicimos algún comentario discriminatorio?

Por:  Ameyalli Amador  @amemassiel

Abogada y politóloga egresada del Tecnológico de Monterrey, con especial enfoque a temas de equidad, bienestar y derechos humanos. Se ha desempeñado como asistente de investigación en materia de Estado de Derecho, ética y violencia de género, con especial interés en protección de grupos vulnerables y de descubrimiento de las nuevas vertientes del derecho cibernético. Busca la activa de distintas disciplinas para generar políticas de bienestar. En la actualidad tiene en desarrollo estudios sobre la pobreza, el género y la tecnología como un posible factor de riesgo en la violencia de género.