Hasta antes de la pandemia actual la economía de México ocupaba el número 3 en el continente americano solo después de EEUU y Brasil, la número 13 en mundo y el puesto número 11 entre los países más ricos.

Esto nos coloca en una posición de ventaja respecto a otros países tanto de América como del mundo, pues supone que tenemos más recursos para enfrentar un paro económico de meses a diferencia de otros países.

Y es que en este tiempo de noticias falsas y de merolicos oficiales y piratas, lo mejor es respirar y pensar.

Si bien el golpe al precio del petróleo no nos ayuda, nuestra economía no se basa toda en ese producto, y aunque el sector turístico no está produciendo tenemos otras fortalezas.

Una de ellas es nuestro campo, es quizás un área de oportunidad para reactivar nuestra economía, pues además del mercado interno, nuestros productores ocupan el lugar 10 de exportaciones agroalimentarias a nivel mundial.

Y aunque la crisis de salud provocada por el coronavirus ha golpeado de manera colateral otros aspectos de la vida pública de todos los países, el más visible por mucho es el económico.

Falta mucho para saber con exactitud de qué tamaño es el daño recibido, pues pasada la emergencia, se deberá contabilizar lo que queda y, a partir de ahí tratar de reconstruir sobre eso.

Innegablemente no somos el único país que resultará afectado, y muy probablemente estaremos entre los que mayor esfuerzo requieren para nivelar la economía.

En esa posición tendremos que echar mano de mucha imaginación para reactivar nuestro mercado interno, pues el daño a las empresas después de meses de paro no será menor.

Y el papel más importante de todos será comprar, comprar a mexicanos, pagar a mexicanos y vender todo lo que podamos fuera de nuestro territorio.

Las economías más fuertes lo son por la cantidad de productos y servicios que ofrecen tanto dentro de su territorio como afuera.

Si consumimos nuestros productos y después somos capaces de venderlos afuera estaremos haciendo fuerte nuestro país.

Hay que invertir en tecnología, en investigación, en desarrollo de nuevos productos y servicios, pues el mundo ya no será lo que era hasta antes de diciembre del año pasado, y solo bastaron 6 meses de pandemia para tirar años de trabajo.

Miremos esta crisis como una oportunidad de mejorar, de sobresalir, como un atajo hacia una mejor posición económica, pensemos en grande y a futuro.