A raíz de la pandemia, de la que ya hemos hablado muchas veces, nos vimos obligados a dar un giro de 180° grados a nuestras vidas. Muchos de nosotros acostumbrados a no pasar en casa más que el tiempo que significaba llegar a comer y dormir, a realizar convivencias con amigos y familia los fines de semana y pasearnos por las maravillas de nuestro país (y el mundo) de pronto nos vimos encerrados entre las paredes que significan el hogar que elegimos para “vivir” y en el que realmente no sabíamos como estar.

            Por esto, nos hemos visto obligados en los últimos meses a adaptar todas nuestras actividades a un espacio físico en concreto. Un espacio de la sala se ha convertido en tu gym, tus roomies y familiares tal vez se adueñaron de un lugar específico en la casa y adaptaste una orilla de la mesa del comedor como oficina o escuela para tus hijos.

            De la misma manera cuando todo esto pase, porque créeme, pasará, tendremos que adaptarnos a una nueva normalidad de la que ahora tal vez podemos todavía vislumbrar muy poco. He escuchado mucho y vivido en carne propia, el desgaste que significa hacer todas las actividades posibles desde la comodidad de mi casa; a últimas fechas me he sentido sumamente cansada y sé que las personas que me rodean (y todos nosotros) nos sentimos de la misma manera. El cansancio y sensación de hartazgo son completamente normales, consecuencias esperadas del confinamiento.

            Debido a esto, muchos de los trabajos que todavía tendrán que realizarse desde casa por un buen tiempo tendrán que adoptar nuevas formas de llevarse a cabo para evitar síndrome de burnout en los trabajadores, entre muchas consecuencias un poco más fatalistas. Algunos de estos cambios son:

  • Modificación del trabajo hacia objetivos. Hasta ahora muchos de nosotros trabajamos en un horario específico, sin importar lo que se logre durante ese periodo de tiempo. Trabajar mediante el logro de objetivos permitirá que trabajes únicamente el tiempo necesario y puedas utilizar el resto del tiempo para una mejor práctica, como el cuidado de tu salud mental.
  • Implementación de horarios flexibles. Otro síntoma común que estamos presentando la mayoría de nosotros son las modificaciones en el ciclo sueño – vigilia. Trabajar con horarios flexibles permitirá que cada quien utilice el tiempo en que es más eficiente para trabajar y pueda dar a su cuerpo y mente tiempo de descanso cuando realmente se requiera.
  • Semanas de trabajo más cortas. Contar con más tiempo de esparcimiento y horarios de trabajo más limitados facilitará que las personas puedan invertir tiempo y recursos en el autocuidado.
  • Consumo local. Acostumbrados a la era de la tecnología el comercio pre-COVID solía ser sumamente globalizado; si queremos reactivar la economía de nuestro país y comenzar a mejorar desde nuestro circulo cercano será muy importante que aprendamos a ser más solidarios y consumamos a comerciantes locales.

“La nueva normalidad” aunque es una frase súper escuchada podría no estar tan cercana en tiempo como algunos de nosotros lo necesitamos. Recuerda, todos estamos pasando por el mismo proceso de adaptación a este nuevo estilo de vida, no estás solo, y juntos lo lograremos.

Cómo preparan distintos países la llegada de una "nueva normalidad ...

Por: Carmen Lizola

Egresada de la Universidad Panamericana. Licenciada en Psicología, especialista en Psicología Organizacional. Maestra en Alta Dirección por la Escuela Bancaria Comercial. Apasionada del funcionamiento de la psique y comportamiento humano. Experiencia en el ámbito de la psicología clínica y organizacional, enfocada en la creación de estrategias globales de intervención; intervenciones realizadas tanto en el ámbito público como privado, con especial enfoque en la gestión de capital humano. Amante de la naturaleza, los animales y el mar.