En el año 2014 entro en vigor el artículo 69-B del Código Fiscal de la Federación, este procedimiento identifica a personas físicas y morales que realizan operaciones simuladas con empresas fantasmas por lo cual hizo mucho ruido en las organizaciones  e incluso se podría asegurar que algunas tuvieron miedo. Por aquellos días, el SAT había encontrado alrededor más de tres mil empresas factureras, las cuales emitían comprobantes sin contar con el activo, el personal o la infraestructura. Es decir, muchas organizaciones simulaban operaciones con otras compañías para poder evadir impuestos. El lavado de dinero está  basado en encubrir los fondos generado de distintas actividades ilícitas (tráfico de drogas, fraude, evasión fiscal, extorsión etc) y hacer que circulen dichos ingresos como actividades legales en el sistema financiero.

La “operación carrusel” es un término que se le dío a una forma de lavar dinero.  Está modalidad “beneficia” a las empresas para evadir impuestos de operaciones que no se llevaron a cabo, es decir, si la Empresa A compra materia prima a la Empresa B por más de un millón de pesos y la segunda empresa le emite un comprobante a la primera; en el caso de A, el saldo de la operación inexistente ayuda a deducir ese gasto para poder pagar menos impuestos, pero en realidad jamás se entregó la materia prima, nunca hubo un contrato jurídico de por medio y el pago de la factura jamás existió. La medida implementada por nuestras autoridades fiscales para evitar este tipo de acciones es, sin duda alguna, un gran avance para ayuda a combatir a la delincuencia organizada. Sin embargo el procedimiento sigue careciendo de sentido y de forma debido a que en ocasiones se les ha imputado este delito fiscal a organizaciones que no han incurrido en operaciones fantasmas teniendo que demostrar su inocencia con la suficiente evidencia de que sus transacciones son legítimas con la finalidad de  limpiar la imagen y reputación de la empresa.

Hoy en día la Unidad de Inteligencia Financiera en conjunto con el Servicio de Administración Tributariala Comisión Nacional Bancaria y de Valores entre otras; siguen uniendo esfuerzos, para poder erradicar este tipo de acciones. Personajes públicos han sido detenidos recientemente por este tipo de delitos tales como Emilio Lozoya (Caso Odebrecth), Luis Gerardo Sosa (Lavado de dinero con la UAEH) y cada día se siguen destapando más casos de personas o instituciones que llegan a realizar este tipo de delitos fiscales.  Esto nos hace cuestionarnos si estos acontecimientos  fueron realizados por personas que en algún momento de su vida se preguntaron si realmente era suficiente lo que tenían o que incluso teniéndolo todo, decidieron arriesgarse a tomar más de lo que necesitaban aún sabiendo que en cualquier momento  podrían perderlo todo.

Por: Enrique Misael Garduño Pérez

Enrique Misael Garduño es egresado de la Licenciatura en Contaduría por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, actualmente se desempeña como auditor en la firma BHR XLNC MEMBER OF GLOBAL ubicada en la Ciudad de México. Todos en algún momento de nuestras vidas hemos reflexionado sobre los diversos problemas que afectan a nuestro país, que los origina y como poder  solucionarlos. Es por ello que Enrique a través de sus palabras busca reflejar las adversidades que millones de mexicanos viven y sufren en su día a día. Concientizar sobre la desigualdad social no es una tarea fácil, pero sin duda alguna esta lucha está encaminada en proteger a aquellos que se han quedado sin voz, a los que defendieron sus derechos y se los arrebataron de manera injusta y así poder ser esa luz que los guíe hacia una vida digna.