Alguien llevó a Pepito a la Plaza de la Revolución a conocer al entonces líder cubano. Cuando alguien le presenta al Comandante en Jefe a aquel famoso niño, Fidel le exclama:

-Así que tú eres Pepito, el de los cuentos…

Y de inmediato, haciendo gala de su amplio y contagioso sentido de la mordacidad, Pepito le responde:

-No, comandante. Yo soy Pepito, el de los chistes… El de los cuentos es usted.

El chiste de origen cubano ponía en evidencia lo que muchos cubanos decepcionados ya del régimen de Fidel Castro, pensaban, por ello trascendió las fronteras del tiempo y del espacio.

Eso en buena medida a la narrativa que el gobierno cubano implementó durante muchos años, acusando al Imperio – pa más señas EEUU o Gringolandia, como gusten- de intentar derrocar a la “revolución”

Así que mientras el dictador salía cada vez a repetir su discurso, miles de cubanos huían de su patria, muchos hacia el Imperio y varios miles hacia México.

¿Qué podemos aprender de esto?

Bueno la narrativa en el caso de los gobernantes es importante, pues trataran de desviar la atención de los verdaderos problemas.

Pero, lo Importante son los resultados, no la narrativa…

Así que si queremos saber algo hay que ver los resultados, y no perdernos en distracciones.

A Lopez le funcionó muy bien el cuento de la trasformación de 4ta, pero la terca realidad nomás no le ayuda.

Así que pretende que algunos de los millones que votaron por él, se distraigan con complots y ocurrencias.

Baste decir que a estas alturas ya muchos sabemos que Lopez gobierna con ocurrencias, todas las cuales tienen un solo propósito.

Sacar el bulto, salir indemne de su falta de talento para el cargo que le queda grande.

Y en el camino afianzar un proyecto político que tiene como objetivo perpetuar a sus amigos, familia y aliados en el poder, justo como los priistas de la vieja escuela le enseñaron.

Se imagina a Pepito llegando a Palacio Nacional una Mañanera y a Lopez preguntándole, Tu Eres Pepito el de los Cuentos…