Conforme avanzan los meses de pandemia y nos vamos adaptando a esta “nueva normalidad” me parece que la mayoría de nosotros comenzamos a sentirnos un poco más adaptados ante una situación de encierro y desequilibrio que no es normal para ninguno de nosotros.

Hace poco vi una imagen en mis redes sociales que resaltaba el hecho de que ahora “todos tenemos más tiempo”, aparentemente, por el simple hecho de estar en casa; esta misma imagen decía que si durante esta cuarentena no has logrado tus propósitos es “claramente” porque no quieres, porque “ahora sí todos tenemos suficiente tiempo”. En las respuestas que dio la gente a esa imagen alguien más colocó otra que me pareció mucho más adecuada y la inscripción decía algo parecido a “todos estamos haciendo lo mejor que podemos con la situación en la que nos encontramos, estamos viviendo una situación de supervivencia, no un concurso de productividad” y la verdad es que: ¡bravo!

Ver ese tipo de imágenes y la manera en que como seres humanos somos capaces de juzgar lo que el otro hace o deja de hacer en ocasiones me hace pensar que nos hace falta una gran embarrada de realidad social. En primer lugar, ¿quiénes somos nosotros para juzgar lo que está haciendo nuestro compañero?, ¿cómo podemos asegurar que no está dando lo mejor de sus habilidades? Aunque a nosotros nos parezcan insuficientes, y sobre todo, ¿por qué parece que es mucho más fácil juzgar negativamente al otro antes de enfocar nuestra atención en sus aciertos?

La realidad es que yo no puedo cansarme de repetir la importancia de simplemente ser amables y empáticos con cada persona que se cruza en nuestro camino; cada persona que conocemos (y más durante esta pandemia) está atravesando por cosas que probablemente no podemos imaginar y una sonrisa o trato amable podría ser todo lo que necesitan para sentirse mejor, así que, ¿por qué no ser un poco más empáticos con todos los que nos rodean? Aquí hay algunas formas de practicar la empatía que todos ponemos poner en práctica:

  • Inicia la conversación en momentos precisos. Aprende a respetar los espacios y momentos del otro, si notas que no es el momento adecuado para entablar conversación, inténtalo nuevamente en otro momento.
  • Date la oportunidad de realmente conocer a los otros. Esto significa hacer un esfuerzo por conocer lo que le preocupa a la otra persona, sus razones de felicidad y las pequeñas o grandes cosas de su vida que conforman la base de su ser.
  • Tómate el tiempo de escuchar con atención. En muchas ocasiones creemos que entablamos una conversación con alguien y en realidad, lo que hicimos fue oír vagamente lo que nos estaban diciendo, mientras hacíamos otra cosa. Para poder escuchar lo que la otra persona nos tiene que decir que importante que practiquemos la escucha activa y toda nuestra atención se centre en lo que la otra persona nos está diciendo.
  • Habla con los demás con interés. Muestra interés por lo que te está diciendo la otra persona, probablemente aprenderás muchas cosas nuevas, ¡aprovecha!
  • Reconoce el valor de los demás. Todos tenemos un valor intrínseco e inamovible por el simple hecho de ser personas; recuerda dar a cada persona que se cruce en tu camino justamente esa importancia.
  • Deja a un lado tus prejuicios. Desgraciadamente, nosotros no podemos decidir que prejuicios tenemos, la mayoría de ellos nos fueron enseñados desde muy pequeños y forman parte de quienes somos. Sin embargo, sí podemos decidir qué tanto dejamos que estos prejuicios guíen nuestros actos, date la oportunidad de vivir cada situación de tu vida con la mente abierta.
  • Intenta ponerte en los zapatos del otro. Trata de imaginar cómo te sentirías y reaccionarías tú si estuvieras en esta situación; esto puede ayudarte a comprender mucho mejor la situación en la que se encuentra el otro.
  • Espejea. Intenta repetir lo que la otra persona te está diciendo para asegurarte de que comprendes la situación. Puedes utilizar frases como “entonces…”, “si entiendo bien…” o “por lo que me dices…”
  • No pienses en dar solución, piensa en comprender. Muchas veces cuando alguien nos comparte lo que le está sucediendo creemos que debemos dar el mejor consejo y otorgar una solución. ¡No! La gran mayoría de las ocasiones lo que necesitamos es simplemente que alguien nos escuche y entienda nuestra situación, enfócate en eso y verás que también serás de mucha ayuda.

Estos sencillos consejos ayudarán mucho a mejorar tu actitud empática con los otros, y además, al ponerlos en práctica seguro mejorarán tus relaciones interpersonales, ¡un plus!

Recuerda: cada persona que conocemos está luchando una batalla de la que no sabemos nada, sé amable, siempre.

Por: Carmen Lizola

Egresada de la Universidad Panamericana. Licenciada en Psicología, especialista en Psicología Organizacional. Maestra en Alta Dirección por la Escuela Bancaria Comercial. Apasionada del funcionamiento de la psique y comportamiento humano. Experiencia en el ámbito de la psicología clínica y organizacional, enfocada en la creación de estrategias globales de intervención; intervenciones realizadas tanto en el ámbito público como privado, con especial enfoque en la gestión de capital humano. Amante de la naturaleza, los animales y el mar.