La polémica generada por la interpretación gráfica de un pintor acerca de Emiliano Zapata refleja una de las características más presentes en la comunidad nacional, la intolerancia y la falta de empatía, y en ello protagoniza sus 5 minutos de fama el nieto del caudillo del sur, cuyo nombre  es tan insignificante como su vida, puesto que como tantos otros solo viven del nombre de sus ancestros.

Y llegó hasta el palacio de Bellas Artes, sitio en el que se exhibe la pintura en cuestión, y en que se dieron un tiro si así se puede decir los unos contra los otros.

Y es que, en el representativo imaginario nacional, el culto a los ídolos patrios es uno de los más reforzados por la cruzada evangelizadora llevada a cabo durante el periodo del llamado milagro mexicano, que abarca buena parte del siglo pasado y que entre endilgarnos una moral mojigata, que criminalizaba a los homosexuales, a los liberales y a los españoles “saqueadores de la patria y destructores de todo lo Mexicano”, también exaltaba el culto a los símbolos revolucionarios.

Y dentro de esos símbolos uno de los más representativos es Emiliano Zapata, un hombre que por sus acciones se ganó el derecho de estar en libros de historia, eso que ni qué, pero que, como pasa a todas la figuras históricas, tiene un lado poco conocido que impulsa el morbo de la sociedad por hacer que los grandes héroes se parezcan a nosotros los de a pie.

Y de ahí nace el interés, de un pintor por plasmar de manera gráfica su propia visión acerca de este héroe de carne y hueso, ya trasformado en mito, en leyenda de México, y verlo quizás de una manera particular y con una visión distinta.

Pero en este país dónde se condena tener cualquier símbolo patrio en lugares no aptos por las leyes de la decencia, una visión particularmente provocativa fue el pretexto para iniciar una cruzada de una parte de la población contra otra, pero ¿qué estamos defendiendo?

A mi particularmente me parece que el legado de zapata queda en la parte de la lucha armada, de su posición ideológica y de la parte social a la que siempre defendió, al pobre, al trabajador del campo, al productor alimentario y al iletrado, esos que nadie defendía.

Esas acciones lo ponen por arriba de todos los dizque revolucionarios de esa época y de otras, “incluida esta”.

Zapata es acaso más tangible que Robin Hood, otro luchador por los pobres.

Y es por esos ideales de Igualdad y de tolerancia por lo que Emiliano Zapata se ha convertido en un Signo, un símbolo de la lucha, no del rico contra el pobre, no de unos contra otros, sino de todos contra la injusticia, la social, la económica, la sexual, la moral, la educativa, la política y la legal, una lucha pues a favor de la equidad, de hacer un mundo más justo para todos y en el que todos quepan.

Y a mi parecer ahí radica también su apropiación por parte de otros grupos, como el EZLN en Chiapas.

Y la discusión en este año, por cierto dedicado a Zapata, debería estar en otros ámbitos, no en una representación personal de un individuo.

Y en el sector campesino, debieran estar replicando sus ideales, y no enfrentando a otro grupo social que también ha luchado por no ser violentado en este país.

No me imagino a Zapata agrediendo a otra persona por ser homosexual, por ser campesino o por cualquiera que fuera su condición de vida privada.

Que haría Zapata ayer al ver que su nieto manda a golpear a un grupo marginado, por una cuestión tan llana como una pintura, yo digo que si lo mandaba a fusilar, por pendejo y por puto, porque no es posible que su abuelo muriera luchando por estas injusticias y el incentivándolas.

¿Que no hay homosexuales en el campo, que no hay campesinos que luchen por otros grupos marginados como los homosexuales?

La lucha es contra otros enemigos, no entre dos de los grupos más vulnerables de este mundo.

Porque Zapata si habría defendido a este y otros grupos vulnerables, y seguro habría consentido el uso de su imagen.

O que… si a ustedes les piden apoyar con su imagen a un grupo vulnerable…

¿Qué hacen?

Por Netzahualcoyotl Paredes @NezaParedes