En los últimos 40 años del descubrimiento del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), la epidemia ha dado una visión profunda del efecto social, científico, médico y socioeconómico de la afección. Más de 38 millones de personas conviven con el patógeno sin cura que ataca al sistema inmune y 32 millones han fallecido debido al Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), según informes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

Cabe señalar, la diferencia entre VIH y SIDA radica en que el primero es un virus que puede ocasionar una infección y la segunda es una enfermedad. Sin embargo, contraer VIH y el progreso de este a la etapa 3, puede originar el desarrollo de SIDA.

Asimismo, el VIH se puede adquirir por transmisión sexual al entrar en contacto con fluidos infectados y a través de la sangre. También se contrae por compartir jeringas para inyección, e inclusive entre madre e hijo al ser la progenitora portadora positiva del virus.

Stacey Rizza, médica de enfermedades infecciosas e investigadora sobre VIH en Mayo Clinic explica para NotiPress el motivo del por qué no existe una cura para esta afección. «La dificultad de curar el VIH es que una vez que el virus infecta el cuerpo de alguien, se integra al genoma del huésped en varios tipos de células. Luego, esas se esconden en cualquier tejido linfoide y permanecen allí, en lo que se conoce como estado latente».

La doctora también comenta; habría que eliminar el reservorio viral y cada vez que el virus sale de una célula, la terapia se encarga de él, pero si la persona infectada suspende el tratamiento, este vuelve a atacar. Actualmente la comunidad científica no tiene una vacuna contra el VIH, esto debido; la sola producción de anticuerpos contra el virus no es suficiente para prevenir la infección. «Se necesita ingeniería sofisticada para inducir efectos en las células T, un efecto innato y de anticuerpos», puntualiza Rizza.

Igualmente la investigadora destaca que se ha recurrido a muchos métodos para alcanzar este tipo de ciencia, desde mecanismo diferentes de administración y áreas distintas del virus y del sistema inmunitario. Sin embargo, estas no han podido surtir efecto en la prevención de la infección y únicamente se cuenta con el tratamiento para contrarrestar los síntomas y suprimir al patógeno.

«En los últimos 20 años, se ha pasado de la administración de varios medicamentos con muchos efectos secundarios, a que varios pacientes con VIH tomen una sola pastilla. Es una formulación combinada de medicamentos en una diaria que se tolera bastante bien y suprime por completo al virus, pero no lo elimina», asevera la especialista de Mayo Clinic. Para después agregar, los nuevos fármacos resultan efectivos para los pacientes con supresión total del virus y únicamente se necesitan dos componentes para un exitoso tratamiento.

Sin embargo, medidas de salud pública como son las campañas de prevención, representan la forma más útil de detener la epidemia de VIH, según expertos en el tema. Por su parte, científicos siguen tratando de desarrollar una cura por medio de la observación de las células infectadas, hacerlas sensibles a morir y cómo apuntar solamente contra la célula infectada sin dañar al cuerpo.