El uso de nuevos términos otorga un nombre a situaciones que suceden pero que simple y sencillamente no era tan fácil de conceptualizar. Un ejemplo de estos términos es revictimización, que hace referencia a la experiencia que victimiza a una persona en dos o más momentos de su vida.

El término a pesar de poder ser demasiado obvio en su significado tiene como labor hacer referencia a una situación compleja. Implica el conjunto de hechos o el hecho en que un individuo sea víctima de violencia interpersonal en dos o más momentos de la vida. Se hace referencia a que ambas experiencias son separadas en el tiempo y realizadas por parte de al menos dos perpetradores diferentes.

Varias veces se ha hecho alusión de los momentos en los que se puede revictimizar a alguien, y cómo es deber de las autoridades evitar que suceda. Si bien, esta revictimización puede ser hecha por cualquier otra persona, también se advierte que puede hacerse por grupos o estructuras que se construyen por medio del uso de la fuerza. Existen autores que para poder hacer referencia a la revictimización hablan de una victimización secundaria.

Sin embargo, ¿qué es la victimización? Para entenderlo será necesario un ejemplo. En la guerra se pretende herir, capturar o matar al adversario, y más allá de los códigos entre los guerreros, la población que recibe las agresiones es convertida en víctima. En este caso, la revictimización o victimización secundaria ocurre, después de éstas ofensas y por parte de otros sujetos, que bien pueden ser los equipos de atención sanitaria, de comunicación, servicios sociales u otros pobladores.

Otro ejemplo de la revictimización lo podemos encontrar en la desaparición, éste es un caso muy interesante, pues la víctima no sólo es quién desaparece sino su familia y seres queridos se vuelven víctimas también. Entonces, la primer ofensa se encuentra en el mismo momento de la desaparición y es perpetrada por quién hace desaparecer a la persona. El segundo momento puede suceder por parte de las autoridades de procuración de justicia hacia sus familiares y la víctima al cuestionar sobre la existencia del hecho, percibiendo, los familiares, que se le ha restado importancia o credibilidad al suceso.

Este tipo de ofensa tiene una gran repercusión psicológica. En la actualidad se piensa que es una de las principales razones por las que la gente no acude a las autoridades cuando le sucede un delito. Conforme a los datos más recientes de INEGI en 2019 se estimó que la cifra negra continua en un 93.2%. Es decir que, de 10 delitos que se cometen en el país sólo 1 se denuncia. Los datos arrojan que las principales dos razones por las que no se denuncia es por la pérdida de tiempo que implica o por desconfianza en la autoridad.

La revictimización genera impactos psicosociales porque recuerda situaciones traumáticas generadas por la violación de la dignidad y de derechos. Genera condiciones que empeoran, que producen mayor vulneración de la situación de las víctimas, por que siguen expuestas no solamente a la continuidad de violación de sus derechos sino de ser invisibilizados. Los medios masivos de información han generado una reacción en la sociedad en donde la estigmatización es el denominador común.

La complejidad de la revictimización es basta, y aún no se tiene completamente claro su alcance. Sin embargo, se sabe de su existencia y existen asociaciones que están trabajando arduamente en su estudio y desarrollo.

Por:  Ameyalli Amador

Abogada y politóloga egresada del Tecnológico de Monterrey, con especial enfoque a temas de equidad, bienestar y derechos humanos. Se ha desempeñado como asistente de investigación en materia de Estado de Derecho, ética y violencia de género, con especial interés en protección de grupos vulnerables y de descubrimiento de las nuevas vertientes del derecho cibernético. Busca la activa de distintas disciplinas para generar políticas de bienestar. En la actualidad tiene en desarrollo estudios sobre la pobreza, el género y la tecnología como un posible factor de riesgo en la violencia de género.