Hace unos días mis redes sociales estaban llenas de todo tipo de opiniones sobre un comentario que hizo una figura pública acerca de las piernas de su pareja y las razones de porque se había casado con ella (evitemos decir nombres, no nos gusta la polémica).

Las opiniones iban de todo un poco, desde personas muy enojadas sobre la forma en que él se expresa y “controla” a su pareja hasta el otro extremo, de quienes piensan que, claramente, se estaba opinando sobre un tema del que no tenemos injerencia y que, sinceramente, nos incumbe muy poco.

Algunos días después me topé con un video donde él se disculpaba por la forma en que se había expresado y sobre todo, le decía a ella que sentía mucho las consecuencias que todo esto estaba teniendo para su vida personal. Entonces me puse a pensar, ¿cuántas mujeres en nuestro país viven violencia doméstica / de pareja sin siquiera saber la situación en la que se encuentran?

Ya habíamos hablado previamente sobre qué es la violencia de género y cómo podemos identificarla; sin embargo, aunque la violencia de pareja sí suele ser también un problema de género, no necesariamente siempre la sufre la mujer en la relación.

Para muchos de nosotros identificar esta violencia es un acto realmente complicado, que además, requiere de mucha valentía. La complicación radica en que en nuestro país la violencia está altamente normalizada y forma parte de nuestra cotidianidad, por lo tanto, identificarla no es nada fácil y se convierte en una tarea exhaustiva para quienes lo sufren.

Una forma muy común (y sutil) que viven muchas personas en nuestro país es la manipulación: ¿tu pareja siempre se “sale con la suya”? ¿sientes que en la relación siempre sucede lo que el/ella quiere y lo que tu deseas no tiene cabida? Probablemente te está manipulando.

Aquí hay algunas señales que puedes utilizar para encontrar esos focos rojos que te ayudarán a decir que camino tomar en tu relación:

  • Siempre encuentra la manera de ser la víctima. Todas las parejas tienen desacuerdos y hay momentos en los que es absolutamente necesario hablar sobre situaciones incómodas; sin embargo, cuando llegan a este punto tu pareja siempre encuentra la manera de poner en ti la responsabilidad de lo que ha sucedido, ya sea que te diga que ha reaccionado así a consecuencia de algo que tú has hecho primero, se lave las manos o simplemente encuentre 200 excusas perfectas antes de aceptar su error.
  • Es muy inteligente para aprovecharse de tus debilidades. Aceptar esto probablemente será muy doloroso, pero si tu pareja te está manipulando probablemente usa tus áreas de oportunidad para mantenerte cerca. Te reclama constantemente tus defectos y los resalta en cada oportunidad que tienes, incluso haciéndote pensar en algunas ocasiones que esas (pequeñas) cosas son tan importantes que nadie más podrá quererte nunca.
  • Genera discordia entre las personas que quieres. Esto es muy común entre los manipuladores; pone a las personas que quieres y te rodean en tu contra o contra ti, buscando ser la única persona en tu mundo en quien confías y a quien puedes acudir “incondicionalmente”.
  • Te hace creer que tú tomas las decisiones. Piensa un par de veces antes de decir “eso a mí no me sucede”; a veces esto suele verse como un hecho en el que simplemente cambiaste de opinión, sin embargo, muchas veces lo que sucede es que te ha manipulado para que tomes exactamente la decisión que él/ella quería desde el principio.
  • Hará lo imposible para que no lo dejes. Este punto es muy peligroso; cuando estés a punto de tomar la decisión definitiva y alejarte entonces hará todo lo posible por que te quedes, te dirá todo aquello que quisiste escuchar e incluso te hará creer que en esta ocasión las cosas de verdad sí van a cambiar. Recuerda: quiere todo su amor para sí mismo, en su cabeza no hay lugar para tu amor propio.
  • Es impulsivo, reacciona de forma excesiva e incluso podría ser molesto. Si tu pareja se enoja fácilmente cuando pierde el control y sus reacciones te resultan un poco desproporcionada, es posible que te esté manipulando. Quienes manipular suelen sentirse amenazados y muy inseguros cuando pierden el control, por lo que algunas situaciones podrían volverse sumamente incómodas y violentas en cuestión de segundos.

Si algunos de estos rasgos te suenan parecidos es posible que estés con una persona que te manipula constantemente. Recuerda, no se trata de que salgas corriendo y termines tu relación, solo mantén tus focos rojos de alerta prendidos y si lo crees necesario, pídele a una amistad cercana que esté alerta junto contigo. No tienes que pasar por nada de esta situación solo, quienes te quieren estarán siempre para vivirlo contigo.

Por: Carmen Lizola

Egresada de la Universidad Panamericana. Licenciada en Psicología, especialista en Psicología Organizacional. Maestra en Alta Dirección por la Escuela Bancaria Comercial. Apasionada del funcionamiento de la psique y comportamiento humano. Experiencia en el ámbito de la psicología clínica y organizacional, enfocada en la creación de estrategias globales de intervención; intervenciones realizadas tanto en el ámbito público como privado, con especial enfoque en la gestión de capital humano. Amante de la naturaleza, los animales y el mar.